CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Viernes Lúdico

Roberto Mendoza, periodista

@SoyRoMendoza

¿Vale la pena invertir cuatro horas de la vida en sentarse a ver La Liga de la Justicia en la versión de Zack Snyder? Sí. De hecho, valdría más la pena ver nueve horas de una película que se dividió en tres, El Hombre de Acero, Batman contra Superman y esta última.

Snyder crea una cinta que cuenta varias historias desde diversos puntos de vista, el de la película de acción, con sus planos lentos donde los héroes lucen su furia y su violencia al máximo, desde el punto de vista de los comics donde se puede disfrutar de una historia que tiene su narrativa en la obscuridad y la barbarie que continúa a la visión de Batman de Nolan, que se divide en tres películas y a la de Joker de Phillips.

Estas siete películas no le tienen miedo a mostrar lo peor de la naturaleza humana, el odio, el descontrol, la locura, por supuesto la violencia; la muerte está latente en todas las cintas y no hay prácticamente concesiones a la naturaleza gráfica, sin duda las cintas de Warner-DC son para un público más adulto o quizá, parafraseando a otro personaje, “se dice y no pasa nada”, son para una juventud que cada vez se acostumbra más a ver la violencia como parte de su vida cotidiana.

Snyder también hace eco de muchas historias clásicas y no hay porque criticarlo. Superman es Jesucristo, me explico, en El Hombre de Acero aparece en la tierra, tiene madre y padre, pero su mamá terrestre no lo dio a luz, en la segunda muere y en la tercera resucita y nos libra de todo mal. Batman es San Pablo, un malo que se convierte en bueno y hace todo por crear un ejército para el bien. En la Liga de la Justicia hay referencias a muchas otras historias épicas, pero la forma en que está contada se siente como un homenaje, no como una copia. De ninguna manera la película quiere darnos un mensaje eclesiástico, pero quien quiera ver los símbolos ahí están.

Importa mucho que la cinta no tiene las ridiculeces que le había puesto Joss Whedon, se elimina la parte donde Flash es un cobarde, sus malos chistes y la familia rusa. Se adiciona más obscuridad, diversas tonalidades cromáticas, ahora sí hay un personaje malvado que lo controla todo, también hay una buena razón para traer de la muerte a Superman. Destacan las pesadillas de Batman, que son en sí mismas prólogos de otras cintas que quizá nunca veamos, pero que imaginamos, sobre todo si alguna vez leímos los comics de DC.

Ahora que viene semana santa, si puede, vea las siete películas juntas, las tres de Batman, Joker y las tres de la Liga de la Justicia. Incluso ocho, si le agregamos la primera película de Wonder Woman, que es la que vale la pena. Si aún le queda tiempo, puede ver Shazam!, que no es una película obscura, sino divertida y luminosa, sí, quizá desentone, pero vale la pena.
Para poder hacerlo basta con tener suscripción a Netflix, Amazon Prime y a HBO.