CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Y es que sí me gustaba el fut, pero ya no…

¿Lo dije o lo pensé?  

Nery Anaya

@NeryAnaya

¡Híjole! De esas veces que uno dice “no vuelvo a hablar de fútbol» porque estoy molesta desde hace varios años de todos los intereses que mueven a los directivos de los equipos, haciendo de ello uno de los mejores negocios del mundo en el que poco importan los jugadores y mucho menos la afición, que es por cierto, de quienes vive este deporte  “espectáculo”.

Para mi descubrir que el equipo Pumas es una empresa privada que, lejos de aportar a la Universidad Nacional Autónoma de México, ordeña las arcas de la máxima casa de estudio me lleno de vergüenza y decepción. Vergüenza porque gasté más dinero en el estadio, playeras y accesorios de Pumas que en mis estudios de CCH y Universidad juntos. Esto lo preciso porque lo que se paga semestralmente por el derecho de ser un orgulloso universitario es risible, pues en aquellos años –finales de los 90 inicios de los 2000– la cuota voluntaria de inicio por semestre era de 20 centavos. Así como hay quienes pagan esos 20 centavos también estamos los que aportamos aunque se aun poquito mas. Yo aportaba voluntariamente cada semestre entre 50 y 100 pesos en el CCH y llegué a dar 300 pesotes cuando iba en la universidad. 

Ante la codera en la que seguramente algunos deben estar pensando, sólo me defenderé diciendo que desde los 17 años me mantengo solita y vivía emancipada a esa edad con un sueldo de mil 400 pesos mensuales, con 400 en vales y pagando una renta de 700, con lo cual mi vida, era austera, austera.

Aunque cuando ya ganaba un poco más seguí pagando mis 100 o 200 semestralmente pero empecé a ir al estadio, y aún más en mi último año de CCH creyendo que apoyando a mi equipo apoyaba a mi casa de estudios. No quise ni hacer la cuenta pero ¡vaya! qué´ fueron varios miles de pesos los que gasté en boletos, abonos –pues un tiempo fui a la temporada completa–, playeras, accesorios y vario, varios etc. Finales, semifinales, viajes a verlos a otros estados, recorridos bicampeones por la universidad y muchos, muchísimos litros de cerveza. ¡Sí! Ser aficionado del fútbol es muy divertido, pero la neta saber que de todo eso que pagué por mí “pasión” sólo va a dar al bolsillo de unos cuantos empresarios inteligentes que no pagan ni el uso del escudo de la UNAM, fue una de mis más granes decepciones. 

Crecer y conocer descubre verdades pero al mismo tiempo genera decepción, y muchas otras cosas me decepcionaron con los año del fútbol, y así pasé de ser una súper aficionada a una crítica de lo que ahora considero más un espectáculo, y de como algo tan bonito como el deporte puede ser también una muestra de todo lo malo que tiene este país: corrupción, nepotismo, negligencia, compadrazgos, conflicto de intereses y muchas porquerías más.

Y entonces está una con la seguridad de que no vamos a hablar de fútbol, justo porque nos enojamos y hacemos enojar a otros que son más apasionados que uno, y que se muere Diego Armando Maradona, y entonces el mundo, no sólo Argentina, se consterna. 

Yo no estoy consternada, pero me encantó el fenómeno como tal. Pensé de nuevo en como un ídolo de esa magnitud genera aglomeraciones fuera de control en plena pandemia, homenajes en casi todos los países pamboleros, luto nacional de dos días en la Argentina, documentales, mesas de debate y hasta una lista en Spotify con varias horas de programación dedicada al futbolista.

La verdad que desde esos días me di cuenta de que tenía ganas de hablar un poco de ello con ustedes, pero qué como le iba a hacer si de plano había dicho que “fútbol no”. Y es que tampoco es que quiera vanagloriar al Diez, ni mucho menos que quiera hablar de lo maravilloso que era, sino de todo aquello que le salió un poco mal y sé que eso molestará a algunos.

Y es que justamente, de esa lista de rolas en la plataforma musical me fue naciendo la inspiración, primero porque no sabía que hubiera tantas canciones dedicadas al astro futbolístico y sobre todo en tantos idiomas. ¡Hasta en árabe hay canciones dedicadas al señor! Porque como futbolista fue genial y como persona “cometió muchos errores”.

Y que no lo vanaglorie no quiere decir que no lo reconozca, claro que fue una proeza del fútbol, pero también representó varias cosas de eso malo que no debiera ser parte del deporte, como la trampa, la mentira y la corrupción, de la que está manchado el soccer en todos los países. 

Y es que si bien Maradona expresó varias veces que él no había pedido ser un ejemplo para nadie, sí lo fue para varias generaciones de niños y jóvenes que lo vimos jugar, pero también lo vimos, y creo que lo recordamos más, como el escandaloso exfutbolista que en todos los mundiales daba la nota por uno o varios comportamientos controversiales. 

Es por eso que de los miles de comentarios que se extendieron a lo largo y ancho del planeta para recordarle, la mayoría destacó más la parte escandalosa de su vida, que sus logros como futbolista. Y es que ¿cómo no? si hasta “la manos de Dios” es un gol que metió con la mano y todo el mundo lo sabe, lo acepta y lo reconoce, cuando se trató de una trampa, una trampa mundialmente aceptada y hasta hoy reconocida, incluso por él.

Es evidente y no difícil de creer que desde la FIFA, las asociaciones de fútbol de las ligas en las que jugó Diego Armando, e incluso las autoridades de diversos países incurrieron en muy diversas formas de corrupción, tanto para saltarse pruebas de dopaje, falsificaciones de exámenes médicos, papeleos que se hacían en lo oscurito para que nunca se le diera de baja, detuviera o encarcelara, entre otras tantas cosas más que recientemente me he enterado sucedieron en torno al más grande jugador de Argentina y de todos los tiempos.

“Si yo fuera Maradona, frente a cualquier porquería nunca me equivocaría… perdido en cualquier lugar” canta Manú Chao, pero yo creo que en eso sí se equivoca. Si cualquiera de nosotros fuera Maradona habría seguido sus mismos pasos, pues un joven de barrio pobre y marginal que se siente, literalmente tocado por Dios y que trasciende de tal manera su condición, sólo tiene de dos: adopta la diligencia para no sólo cambiar su vida y su historia haciendo algo por el mundo y su gente, dando el mensaje de que todo se puede mejorar ó lo que realmente le sucedió, que se vio absorbido por la fama, el lujo y el dinero en exceso sin educación y sin consciencia, algo ante lo que pocos pueden no doblegarse cuando se han tenido carencias. Vivir una vida sin límites es lo que se quiere cuando se ha sido marginado y en el caso del astro, su imite ya llegó.

No creo que esta sea una muerte adelantada, diría yo provocada, pero no por su doctor, sino para una vida llena de lujos y excesos, gracias a su fama y a su talento. Leopoldo Luque, su médico, dije: “se le cuidó hasta donde, alguien como él, permitía que lo cuidaran, alguien que siempre hizo lo que quiso”. Y sí, al final, así se fue, entre tumultos y escándalos, se despidió Diego de sus fans en una época en la que el fútbol se juega a puerta cerrada, sin público, pero su partida provocó un desorden, desobediencia, peligro, algo así como a él seguramente le hubiera gustado.