CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

¿Una nueva política en seguridad y para el desarrollo de Estados Unidos hacia México, 2020-2024?

José María Ramos, Profesor El Colegio de la Frontera Norte.

@ramos468

La coyuntura de la relación México-Estados Unidos se caracteriza entre otros aspectos por los recientes  nombramientos en el área de seguridad nacional en la nueva administración federal de Estados Unidos. 

Con el ascenso de una nueva administración demócrata con Joseph Biden, algunos escenarios en materia de política antidrogas binacional que se podrían esperar serían los siguientes:

Los cambios en DEA, CIA y FBI bajo una nueva administración federal estadounidense provocarán interés por una mayor colaboración binacional en materia de la política antidrogas mexicana. En especial en la frontera sur mexicana, considerando la relevancia del tráfico de drogas. Por ejemplo, en su último reporte la Oficina de Aduanas y Protección Fronteriza (CBP por sus siglas en inglés) informó que desde octubre de 2018 a la fecha se ha incrementado exponencialmente el trasiego de drogas en la frontera. Según la CBP en ese período las autoridades estadounidenses incautaron 55 mil kilos de marihuana, 14 mil de cocaína, 12 mil de metanfetaminas, mil de heroína y 425 de fentanilo. 

En otras palabras, los decomisos de drogas duras en la frontera, particularmente de metanfetaminas y heroína, han aumentado considerablemente de 2017 y hasta el 2020. En general, las actividades de trasiego de estupefacientes en este período han reportado un crecimiento de casi el 300 por ciento. Este contexto es propicio para fortalecer una mejor gobernanza multinivel y binacional en la frontera.

El papel del Departamento de Justicia  bajo una nueva administración demócrata cambiará los matices en su relación con México. Se podría exigir una mayor eficacia en la política antidroga mexicana y en especial fortalecer las investigaciones antidrogas con un renovado Estado de derecho. Las prioridades seguirán siendo las mismas: control del tráfico de drogas (fentanilo, heroína y metanfetaminas) y en segundo término el tráfico de armas y el lavado de dinero. El nombramiento de Alejandro Mayorkas y en caso de ser confirmado por el Congreso, sería el primer latino en liderar el Departamento de Seguridad Nacional. Fue Fiscal general de California, director del Servicio de Inmigración y Ciudadanía de EE. UU. y director adjunto del Departamento de Seguridad Nacional durante la Administración de Obama, en la que se deportó la mayor cantidad de inmigrantes en la historia reciente del país. Con su nombramiento se pretende recuperar la confianza con la comunidad inmigrante y satisfacer al mismo tiempo a los políticos moderados del Partido Republicano.

Otra de las cuestiones centrales es si el CBP implementará una nueva política más humanitaria, según las nuevas directrices del presidente Biden y del Congreso estadounidense.

Los recientes nombramientos del equipo de seguridad nacional de la administración Biden reflejan una mayor diversidad, la mayoría trabajaron con la Administración Obama y son políticamente moderados; rasgos que les ayudarán para ser confirmados por un eventual Senado de mayoría republicana. Sin embargo, en lo general reflejan el ‘establishment’ estadounidense.