CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Viernes Lúdico

Roberto Mendoza

@SoyRoMendoza

Al principio me ha costado decidirme a ver Soul, había visto el tráiler hace meses y no quería ver una película tipo “Coco” que por los acontecimientos de este año me recordaran las pérdidas que me han tocado y me pusiera triste, así que la vi con reservas, incluso por partes y la verdad es que me levantó el ánimo.

Soul, si es una película sobre el más allá, pero, más que eso, es sobre la vida y como nos preparamos para ella, en que nos hemos convertido y nos recuerda que lo verdaderamente importante no es qué eres en la vida, ni cómo la terminas, más bien si en algún momento te das el tiempo de disfrutar los pequeños detalles, simples gratuitos y felices de existir en este planeta.

He leído que algunos cristianos han criticado la película por qué no tiene un componente religioso único, incluso le abre la puerta al pensamiento new edge en donde no existe un Dios como tal, sino una conexión con el todo. Tampoco es que se meta en rollos de criticar ninguna creencia o cultura, simplemente, creo, se trata de mantenerse neutra.

Soul tiene una crítica implícita, la de la insatisfacción, ese espíritu que muchos tenemos que hace que no nos sintamos parte de nada y de que parece que no cabemos en ningún lado, que siempre estamos decepcionando a todo el mundo y que por más importante, capaz e interesante que sea el maestro se rinde frente a nosotros porque somos un caso perdido.

La película dirigida por Pete Docter y Kemp Powers  explica, que simplemente no nos damos el permiso de disfrutar de una paleta de dulce, un atardecer o de respirar profundo y cuando lo hacemos resulta  que tampoco eso la vida y entonces nuestra alma se pierde.

La estética de la película es muy interesante por su simplicidad, en algunos momentos recuerda a los trazos de Picasso, en otros a los colores del arcoíris, en algunas secuencias es obscura. Me sorprendió el mar de arena. Vale la pena verla sólo por su parte plástica.

Soul es una historia para celebrar la vida, porque no se sabe que hay después de ella, sólo la esperanza y la certeza de que termina. Y mientras estamos aquí, más ahora, disfrutemos de un rato de música, de nuestras mascotas que no nos piden otra cosa que amor y de un buen respiro frente a un atardecer de colores pastel que nos saque una buena y franca sonrisa.