CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Soul: canción hecha película sobre la importancia del alma

¿Lo dije o lo pensé?

Nery Anaya Monroy

@NeryAnaya

Lección avanzada de física cuántica para niños y papás que no tienen ni idea del tema, clase de música para muchos y un seminario de superación personal para casi todos, es lo que presentan Disney y Pixar en su más reciente producción Soul  (EU, 2020). Un título que juega inteligentemente con el argumento de la cinta: el alma y el género musical que toca el protagonista.

En un inicio me entusiasmó la peli porque creía que era la historia de un músico de blues y me interesaba cómo abordaría la temática Disney. Pero conforme fue avanzando me sorprendió la trama pues el conflicto de Joe, el protagonista, no era tan sencillo como sólo decidir entre su sueño de ser músico y la aventura que eso significa o la formalidad de convertirse en un maestro de planta y tener un trabajo “seguro”. 

Muy justo considero que yo esperara un argumento tan flojo, pues después de Intensamente (EU, 2015) las productoras no se habían planteado temáticas de estas que buscan sacudir no sólo a los niños con su lección sino que también dejan mensaje en los adultos y enseñanzas sobre temas más introspectivos. Aquí aprovecho para el ¡Spoiler Alert! Si no la haz visto no leas.

Y es que miren, yo que tomo cursos, coaching, leo y estudio sobre física cuántica, desarrollo de la consciencia y personal, semiología de la vida cotidiana, manejo de emociones, karma, desarrollo del yo, propósito de vida, etc. etc., sigo sin tener bien claros muchos de esos conceptos, y de pronto en una peli ¡pum!, lo resumen de una manera que debo confesar me gustó por sencilla. Aunque creo que sólo es una embarrada de temáticas que pueden abordarse de manera más amplia, algo imposible para una película infantil, y aún así me sorprendió. 

Joe el protagonista es un músico frustrado con doble vida, como todos nos sentimos alguna vez, se enfrenta a tener que tomar una decisión entre el trabajo que su familia desea y la vida con la que siempre ha soñado. 

Resulta que el que pareciera ser el mejor día en la vida de Joe, pues se le presentan esas dos grandes oportunidades, no es sino el último que aparentemente vivirá, pues después de una divertida secuencia, se reafirma la frase de que “cuando te toca ni aunque te quites”, y aunque esquiva en más de tres ocasiones a la muerte, termina por caer en una coladera y relativamente muere.

Con una muy sencilla pero extraña secuencia, con poco color, vemos hacia donde se dirige el protagonista, o lo que después sabemos es su alma, una figura amorfa que solo se distingue que es él por el sombreo y los lentes. Joe está en el camino a la famosa “luz” o “el Gran Después”, si esa que dicen que se ve al final del túnel, pero cuando se da cuenta de que se dirige a su muerte huye y trata de regresar a la vida. Sin embargo, sólo logra traspasar el portal entre la vida y la muerte, que en la tierra se interpreta como en un estado de coma. Mientras su alma empieza a vagar por territorios que no le están permitidos, y al tratar de escapar de la muerte se encuentra con el “Gran Antes”.

Ahí veremos la propia interpretación que le da el filme a lo que es el alma, cómo se forma y dónde se dañan; aprenderemos lo que es el propósito de vida, la chispa (o esencia de cada persona) y como se definen –de  manera muy arbitraria para mi gusto– los rasgos de la personalidad antes de que éstas lleguen a las personas. Esta parte me encantó, pues si bien sabemos que muchas cosas definen lo que somos, como actuamos y los demás nos perciben, si hay características definidas desde antes de nacer en las personas, determinadas por el sistema endócrino, por ejemplo. Pero ese tema requiere otras dos columnas para explicarlo. 

Con nombre Terry, se presentan “todos los campos cuánticos”, que son quienes organizan todo entre el antes y el después de las personas. En el Gran Antes, comprendemos que se encuentran las almas de los niñitos que aún no nacen, quienes apoyados en los mentores deben encontrar su chispa (talento) y objetivo en la vida. Acá es donde todo se torna dramático y pues es al hacerse pasar por un mentor, nuestro protagonista no solo descubrirá que su vida es gris, vacía y sin propósito, sino que también carece de inspiración para vivir.

Gracias a 22, su coprotagonista, un alma rebelde que ha tenido como mentores a grandes personalidades de la historia y aún así no ha logrado pasar la prueba para convertirse en persona, descubriremos que la inspiración no siempre se encuentra en la cultura, el conocimiento y la sabiduría, sino que ésta puede hallarse en lo más sencillo de la vida como una caricia del viento, una hoja cayendo al vaivén del mismo o el sabor de un caramelo. Pues la rejega alma 22, pasa unas horas en el cuerpo del protagonista y logra enamorarse de vivir, con lo que obtiene su pase a la tierra.

Pero no todo es tan sencillo, pues también resulta que a través de una visita a “la zona” (ahí no me quedó claro si se refieren a lo que conocemos como “zona confort” pero lo parece) Joe y 22 comprenden que cuando se carece de sentido en la vida y de pasión en lo que haces, puedes caer en esta zona oscura y perderte para siempre y lo resumen todo con una frase que par mi gusto lo define todo, “una obsesión te desconecta de la vida”. En esta zona se encuentran vagando toda clase de profesionistas que se entiende han sucumbido ante las presiones externas y se han abandonado a si mismos, obsesionados por algo que incluso ya olvidaron.  

Manera inteligente para abordar el tema de la meditación, el trance y el alcance de la iluminación, pues el mentor que llevará a nuestros protagonistas a encontrar sus destinos es alguien que ha aprendido a navegar entre los dos mundos, el cuántico y el real a partir de entrar en trance bailando y moviendo un cartel en una calle de Nueva York, mientras que sus ayudantes también se encuentran orando y en trance en alguna otra parte del mundo. ¡Ay cabrón! Pensé en ese momento, pues la verdad es que no creo que todos los que vean la película comprenderán pero a mi me encantó que se explique que la oración, el baile, la meditación y cualquier acción en la que creas y te ayude a entrar en trance es el medio por el cual se alcanza la espiritualidad, la elevación de la consciencia para alcanzar la paz y la tranquilidad del ser.

Así, fácil, simple, sencillo, las productoras abordan también otra clase de temas que forman parte de la historia, como los sueños y el no renunciar a ellos aunque “no nos dan de comer”, como se viven los traumas del nacimiento, como se adquieren los talentos y el autoestima, para concluir que  las almas llegan al mundo sin estar terminadas, solo con una personalidad asignada de nacimiento que se irá puliendo conforme a su historia de vida, para en ella descubrir nuestra pasión, la misión, la profesión y la vocación, con la cual se moldeará nuestro propósito de vida. 

En la Semiología de la vida Cotidiana, disciplina creada por el doctor Alfonso Ruiz Soto, se abordan este tipo de temáticas de manera seria y profesional, por si alguien le interesa abundar en esto. Tristemente, como pasa en la vida real, y en “la zona” de la película, muchas personas mueren todos los días, sin conocer ese propósito y peor aún, sin saber que lo tenían. 

Ojalá esta peli despierte mayor interés en estas temáticas, pero creo que somos pocos quienes vemos en la historia una descripción de como el mundo está plagado de profesionistas y personas con almas perdidas en un mundo de mediocridad por todos aceptada.

Afortunadamente, como en todas las películas de Disney, nuestros protagonistas tienen un final feliz, y yo encontré una manera sencilla para explicarle a la gente por qué es tan importante tener un propósito de vida o Ikigai.

¡Ups! ¿Lo dije o lo pensé?

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