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Periodismo Independiente

¡Saari Helvetti y el regreso de los festivales de metal!

Andanzas

Karina Coss, periodista y co-fundadora de Think Of Finland @ThinkOfFinland

@_Kaarrina

La capacidad de adaptarnos define nuestras oportunidades de sobrevivir y para la industria del entretenimiento esto no es una excepción, los festivales musicales no escaparon a los desafíos que un virus altamente contagioso significaron y tuvieron que ajustarse a lo que la nueva realidad exige para subsistir.

La urgencia por retomar los espacios es real. Este verano, luego del avance significativo de la aplicación de vacunas a nivel global, muchos festivales alrededor del mundo parecían ver la luz al final del túnel. Algunos se quedaron en el camino, otros lo lograron, Saari Helvetti fue uno de ellos.

Los pasados 6 y 7 de agosto, este festival que se desarrolla en la isla finlandesa de Viikinsaari, reunió a alrededor de cinco mil asistentes que hicieron palpable el hambre por regresar a disfrutar de la música en vivo. 

Los organizadores de este festival de metal se tomaron en serio la oportunidad de ofrecer a sus asistentes una experiencia con todo lo que esas oscuras almas en cautiverio necesitaban, además, lo hicieron en un entorno de protección a la salud que muchos otros eventos se han permitido ignorar. Repartieron miles de sprays sanitizantes y mascarillas en sus accesos y cuidaron la sana distancia hasta en el área de moshpit, por irreal que parezca.

El evento con sede en Tampere, una ciudad al norte de la capital finlandesa, se ha consolidado en poco tiempo como uno de los más reconocidos de la escena, reúne en cada edición a artistas del calibre más pesado y, aunque este año tuvo que ajustar su line up con bandas locales, no es difícil reconocer que esto no es un problema para Finlandia, un país en el que sobran opciones del género para no decepcionar a nadie.

Saari Helvetti 2021 contó en su edición 2021 con Finntroll, Swallow the Sun, Insomnium, DiabloMokoma, One Morning Left, Nicole, Lähiöbotox, Lost SocietyAtlas, Rytmihäiriö, Ember Falls, Vorna y Arion, entre otros. Un catálogo versátil que se repartió en dos escenarios estratégicamente instalados en la isla a la que se llegaba a través de un barco que iba y venía cada 20 minutos desde el puerto para adentrarte en un escenario boscoso al estilo de película nórdica de suspenso.

Hubo metal de todos colores y sabores. Y aunque algunos demostraron su desacuerdo con el uso obligatorio del cubrebocas, todos los asistentes aprovecharon la ocasión para adaptar a sus atuendos este nuevo accesorio decorativo.

Días previos al evento, los organizadores colocaron la advertencia en sus redes sociales: sin mascarillas no habría fiesta. Y lo cumplieron. Durante el desarrollo del festival, un ejército de amigable personal se acercaba a aquellos rebeldes que no lo portaban y se les invitaba amablemente a colocarlo sobre su boca y nariz. Había zonas para comer y fumar a distancias adecuadas y claro, ante la imperiosa necesidad de beber cerveza, podías retirarlo.

La realidad es que los miles de asistentes al festival dieron una magistral lección de que cuando deseas algo con el alma, te adaptas. La urgencia por volver a levantar los puños ante los guitarrazos de tu banda favorita no le teme a los sacrificios, si para ello hay que rociarte las manos 100 veces de alcohol o usar cubrebocas durante 8 horas consecutivas, lo haces sin chistar.

Saari Helvetti fue un ejemplo de cómo adaptarse a esta nueva realidad y lo hizo posible porque su público lo entendió a la perfección. Juntos se adaptaron a las condiciones y juntos lo convirtieron en un éxito a pesar del coronavirus y una insistente lluvia durante la segunda jornada.

Fotos: Karina Coss