CITA TEXTUAL

PERIODISMO INDEPENDIENTE

¿Lo dije o lo pensé?

Nery Anaya, periodista y emprendedora

@NeryAnaya

Y es que no sé si a usted le pase, pero a mí sí y muchas veces de la semana me pregunto el día, la hora, se me pasa o hace más lento el tiempo y yo creo que se debe también al encierro. ¿usted qué opina?

Varias veces al día me pregunto o le pregunto a mi pareja ¿qué día es hoy? Y bueno, despistada he sido siempre y toda mi vida tuve problemas de tiempo, agendas, citas encimadas y cosas así, pero eso se resolvió cuando empecé a usar agendas. Luego viene este fenómeno mundial y el tiempo vuelve a ser ambiguo, y tan en blanco se quedaron esas cuadernos destinados a usarse en un año, que llevo dos, el pasado y antepasado, usando la misma agenda y aún le quedan hojas. Les cuento esto como un gran ejemplo de cómo se ha detenido el tiempo por más de un año.

Lo más chistoso no es que yo sea distraída y olvide en qué día vivo, sino que el otro día mi novio me aseguró que era miércoles un jueves, y no sólo le creí, me convencí de que así era y empecé a mandar mensajes extraños como “la junta no es hoy sino mañana jueves”, según yo corrigiendo y algunos de mis remitidos contestaban “está bien” y tardaban mucho en darse cuenta de mi error y comentarme algo como “hoy es jueves”.

¿Qué clase de tiempos son estos en los que ya no sabemos en qué día vivimos? Dicen las estadísticas y estudios de diversos organismos internacionales que se ha perdido el avance de una década, que habrá un retroceso que afectará a toda una generación, muchos desertaron de las escuelas en todos los niveles educativos. Perdieron un año, van por el segundo. Así se pierde la vida y la noción del tiempo en sólo 16 meses de aislamiento.

Y me pregunto ¿algún día los recuperaremos? ¿Qué será de esta generación de chavos, jóvenes, del futuro con este antecedente. Es increíble pensar que nos rezague socialmente el aislamiento, pero al mismo tiempo nos obligue a avanzar tecnológicamente más de una década y que hoy tengamos el gozo de ver a personas de la tercera edad haciendo vídeos en Tik Tok y reuniéndose con su familia de manera virtual. Lamentablemente también un 25 % de la población mundial se ha rezagado más a causa de la tecnología o por falta de acceso a ella. 

Así el abismo crece, entre los conectados y los que se la llevan en el unplug, cada vez más lejos de un mundo que hoy se transforma a los cientos de miles conectados día a día a pesar de la distancia, y muchos otros que las distancias son tan grandes, que los mantiene incluso alejados de las nubes, claro las tecnológicas, porque vaya que están cerca de las del cielo.

Un lugar como Aguililla, o en los Altos de Chiapas, por ejemplo Chenalhó, donde el entorno natural es tan biodiverso, donde las montañas se juntan con el cielo y las nubes pasan por un lado, tan rico naturalmente y tan pobre en lo social, así como no llegan los apoyos, el agua, la electricidad, tampoco las antenas ni el internet, lo que si llegan son el crimen organizado, a desplazarlos y los refrescos que los engordan y chocan con su alimentación base. Pero no llega el agua y sí los refrescos porque “algo hay que tomar”.

En muchas regiones del país ese rezago de diez años es una realidad desde hace muchas décadas y nunca nos hemos vuelto a mirarlas. Hoy cuando nos es visible la realidad de todo el mundo a través del internet, el rezago sigue siendo para quienes no acceden a él y siguen siendo invisibles ante el mundo. Gente que tiene que ir a vivir a otro lado porque sino los matan, ellos son los desplazados, y no hay vídeos vírales ni hastags, o solo pocos, por un rato, mientras son tendencia en Twitter pero, después se olvidan, y ellos siguen viviendo así, desconectados, desplazados, despojados, como si no existieran.

Y entonces me pregunto yo ¿si los que tuvieron acceso a las tecnologías, las clases virtuales y toda esta nueva normalidad tendrán un atraso de una década, que les depara a los cientos de miles de indígenas del mundo, tribus enteras aisladas, a donde quizá tampoco llegó el virus, cuánto. Cuánto retraso más les depara?

Sí, esta pandemia nos pegó a todos, pero yo siento a mucha más gente quejándose de más, cuando es un hecho que a los más pobres, siempre, siempre es a los que primero y más feo les pega, y ellos sí que aguantan y resisten y vivirán por siempre en estas condiciones, mientras muchos se quejan de que la maestra los calificó mal por su la mala actitud ante la pantalla. Deberíamos ser más resilientes y menos egoístas, pero en fin.

Yo creo que la Pandemia por Covid, como todo en el mundo, le pegó a todos por igual, pero solo hay dos tipos de intérpretes, las víctimas y los protagonistas, la diferencia entre ambos es que unos utilizan la situación de crisis como un “motivo” y los otros como un “pretexto”. ¿Usted a cual pertenece?

Ups, lo dije o lo pensé.