CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Democracia Sin Fronteras

Enrique Andrade

@e_andradeg

El pasado 6 de enero fuimos testigos de un hecho sin precedentes, en la capital del país mas poderoso del mundo un grupo numeroso de personas estaba entrando al Capitolio, la sede del Congreso de Estados Unidos y con lujo de violencia, algunos de ellos incluso con armas, pudieron pasar los cercos de seguridad y estuvieron a metros de lograr entrar al salón de sesiones en donde se validaba la elección de Joe Biden como nuevo presidente de aquella gran nación.

Estas escenas en México las hemos visto de 2006 en adelante casi con normalidad; sin embargo, la diferencia fué que justamente esta llamada turba de ciudadanos había sido incitada a la toma del Congreso justamente por quien debía ser el primero en respetar la ley, el hasta ahora presidente Donald Trump, quien había dicho defiendan hoy al país marchando al capitolio, por que si no pelean perderemos a la nación. Es decir, en términos jurídicos fue quién los incitó a la violencia y a romper las normas; se puede manifestar la ciudadanía, sin duda que si, pero sin violencia ni uso de armas.

Trump cometió un acto de traición a las instituciones y puso en riesgo a los ciudadanos que incitó y a los ciudadanos que estaban en el Congreso, incluso a los congresistas, a partir de ese momento, haiga sido como haiga sido como diría el clásico, el tema no era si aceptaría su derrota y dejaría en paz la Casa Blanca, sino si estos hechos debían ser juzgados y castigados; finalmente hubo cinco muertos en la trifulca y está más que demostrado cual fue el origen de la misma. El final de Trump y su caída todavía es de pronostico reservado, pero el uso del poder para manipular, dividir, mentir y abusar; ya se acabó.

En los momentos de crisis el nuevo presidente a partir del 20 de enero, Joe Biden pronunció un discurso convocando al orden y a evitar mayores desgracias, entre otras cosas dijo “no somos un país de Partidos Políticos, no somos un país de hombres o de un solo hombre, somos un país de leyes” es decir nada ni nadie por encima de la Constitución, de la Ley y de la democracia. 

Biden, será un presidente de leyes, es un demócrata profesional que hará aplicar la ley y defenderá la democracia en Estados Unidos, pero también, en donde su país tiene intereses; económicos, políticos y geográficos, lo hará en México, justo durante lo que resta del mandato del presidente López Obrador, más allá de compromisos bilaterales hará que se respeten las leyes, el TLC y la democracia, buena noticia para México y para los mexicanos de ambos lados de la frontera.

Desde la próxima semana estaremos viendo señales del próximo gobierno de nuestro vecino, pero algo que es probable esperar es que habrá más cuidado de que su vecino del sur no colapse, de que no se pierdan sus inversiones y de que exista un ambiente de orden y de respeto a la Constitución y a las leyes que les permitan hacer buenos negocios, turistear en nuestro país, de que se controle la pandemia, hacer un nuevo trato para los migrantes y que se respeten a la Constitución, las instituciones y nuestra democracia.

Trump perdió la oportunidad de ser un contrapeso de Biden como líder de los republicanos y los mexicanos ganamos la oportunidad de tener un contrapeso al autoritarismo, con el gobierno de Biden, así es la nueva democracia sin fronteras.