CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

«Mancha Humana»

Julio Pérez de León

@Vago_Estepario

La coalición de los partidos Acción (Nacional) y los “revolucionarios” Institucional y Democrática (PArID) es una peligrosa conjunción suma cero.

A raíz de la histórica y no escasamente histriónica decisión del PAN en “aceptar” alianzas con añejos adversarios (PRI y PRD) en una irracionalmente razonada alternativa de llevar a San Lázaro, a al menos, 150 legisladores con esa amalgama de colores (50 por partido) y un escaso, pero relevante énfasis en articular candidaturas afines o comunes con asociaciones que respaldan su movimiento, llámese Frenaa o Sí por México o Futuro 21 o cualquier otro que aparezca con generosa cartera en la bolsa interna del saco.

En la entrega pasada comentamos acerca de la llamada fin de las ideologías y cómo de manera un tanto cuanto promiscua los ideales partidistas en México se han ido conjuntando, ello visto a partir de las manos que finalmente cruzan la boleta electoral, resulta bastante inoperante.

Para botón de muestra, el descontento en contra quienes juntaron leche con coca-cola, o más aclichado agua y aceite, impactó en forma negativa en la obtención de votos. Así cayeron el PAN y su aliado PRD, ¿acaso los panistas creyeron que perredistas votarían por Anaya?, en el otro “extremo”, los priistas supusieron que la caballada daría el inequívoco, sí, a un candidato externo a sus filas.

El fenómeno electoral de la caída de simpatías por la mezcla ideológica, no fue solo en el ámbito federal sino en candidaturas estatales y municipales, los resultados lo demuestran. Lo más extraordinario del comportamiento del electorado es que partido que se lanza solo pierde abruptamente.

Pocos analistas se han ido con la falacia de sumar los resultados de las encuestas y afirmar que, en automático, cualquier candidato de la coalición tripartita puede ganar la elección, pues rebasa a los aspirantes morenistas. Ello sin considerar, las antipatías que en un electorado maduro –como ya lo ha demostrado- no cuaja juntar avena y café en vaso por más old fashioned que se ponga.

Pero dejemos al electorado de lado, para homologar los criterios tripartidistas de Marko, Alejandro y Jesús, con los Gustavo, Claudio, Gilberto, Quadri y Demetrio, y hasta con los Felipe y Margarita; y pasemos a los militantes y adherentes de hueso azul, tricolor y amarillo, base inequívoca de las campañas (allende del factor económico). 

¿Cuántas de estas bases y cuadros no se sintieron engañados en la pasada elección 2018 y optaron por llevar su tiempo y esfuerzo hacia corrientes ideológicas más afines?

En la noche del 6 de junio 2021 se tendrá respuesta a esta interrogante, por lo mientras, las cúpulas partidistas andan felices haciendo números para repartirse el pastel.