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PERIODISMO INDEPENDIENTE

Nicaragua: la esperanza que pudrió Ortega

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Julián Andrade, escritor, periodista y fundador de El Bastión de Papel

@Jandradej @ElBastiondeP

Julio de 1979. Caía la dictadura de Anastasio Somoza en Nicaragua. El Frente Sandinista de Liberación Nacional (FSLN) lo había echado del poder.

Los rebeldes tenían una formación de izquierda, pero más bien abrevaban de la teología de la liberación. Querían el reino de Dios en la tierra y de una buena vez.

Otra de las características de la revolución nicaragüense, consistía en que no pretendían instaurar la dictadura del proletariado, sino volver a la democracia, conculcada por Somoza y su élite apoyada por el gobierno de los Estados Unidos.

Los primeros años en el poder no resultaron sencillos, pero desplegaron una gran campaña de alfabetización y establecieron una política de dignidad ante las potencias, inclusive la Unión Soviética, que veía como una oportunidad de acrecentar su influencia en el convulso territorio centro americano.

Uno de los personajes más relevantes, desde ese momento, fue el comandante Daniel Ortega, dirigente del ESLN e integrante de la junta de reconstrucción nacional.

En 1984 la Junta de Reconstrucción llamó a elecciones y los sandinistas, que postularon a Ortega como presidente y a Sergio Ramírez como vicepresidente,  resultaron triunfadores con un 63 por ciento de los sufragios.

En 1990 Ortega perdió las elecciones con Violeta Barrios, la viuda de Joaquín Chamorro Cardenal, una de las voces más relevante de la política nicaragüense y director de La Prensa, quien murió asesinado por tres tiros de escopeta disparados por sicarios del somocismo, el 10 de mayo de 1978.

Con los años, los sandinistas y Ortega regresaron al poder. Ya no eran los mismos, muchos de sus compañeros y de las fuerzas que alguna vez los acompañaron, se había alejado porque los rasgos de lo que querían hacer ya resultaban inquietantes. En 2007 volvió a la presidencia de la República y dese entonces no suelta el poder.

¿Qué ocurrió? Quizá los nicaragüenses comprendieron tarde que se estaba gestando una dictadura. Los equilibrios al poder presidencial se debilitaron uno a uno,  y en la actualidad Ortega gobierna junto a Rosario Murillo, su esposa y vice presidenta.

El caso del FSLN y de la coalición que llegó a formar, se alejó por algunos años de las soluciones totalitarias que anidan en las izquierdas revolucionarias. Por eso llegó a ser una esperanza y por ello es una desilusión.

Desde hace años los reflejos de Ortega son dictatoriales, pero se han ido acentuando, al grado de que para la próxima elección todos los políticos que intenten disputare el poder, estarán en prisión o en el exilio.

En 1978 el gobierno mexicano, encabezado por José López Portillo, apoyó a los sandinistas y los cobijo en un entorno internacional polarizado. Ahora debería hacer algo similar para respaldar a la sociedad nicaragüense que sufre y está en manos de un tirano.

Foto de twitter.