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Periodismo Independiente

New’s Divine: la persistencia de la memoria

Marcaje Personal

Julián Andrade, escritor, periodista y fundador de El Bastión de Papel

@JandradeJ @ElBastiondeP

Hay tardes terribles que no se deben de olvidar. Hace 13 años, en la discoteca New’s Divine, nueve jóvenes que celebraban el fin de cursos de la escuela secundaria, fueron asesinados por la policía.

Es un hecho que marca la historia de la Ciudad de México y que muestra como la voracidad de servidores públicos corruptos, aunada a la ausencia de protocolos y la poca profesionalización de las áreas de seguridad, pueden generar tragedias.

Aquella tarde del 20 de junio de 2008, se realizó un operativo contra la “corrupción de menores”. La delegación Gustavo A Madero alertó sobre la venta de licores y probablemente de drogas a menores de edad. Elementos de la Secretaría de Seguridad Pública y de la Procuraduría de Justicia coordinados en la UNIPOL acudieron al local del New’s Divine y lo cercaron.

Dentro había unos 500 muchachos que escuchaban música y se divertían. El infierno se desató pronto. Los policías, que en teoría tenían que llevar a los jóvenes a la delegación, empezaron a cobrar entre 600 y 800 pesos pesos para dejarlos en libertad.

Los camiones del traslado pronto se llenaron y se decidió que el grueso de los estudiantes permaneciera dentro de las instalaciones. Eran presas de las que podrían sacar tajada, aprovechando la desesperación e inclusive el miedo de los familiares. Con poca ventilación y sin salidas de emergencia, se desató una estampida. El saldo: nueve muertos, cientos de heridos y familias destrozadas.

Los estudios periciales comprobaron que los jóvenes no habían ingerido ni bebidas alcohólicas ni droga alguna.

La Comisión de Derechos Humanos de la Ciudad de México emitió una recomendación en la que, entre otras cosas, ordenó que en el lugar se erigiera un memorial para evitar el olvido.

En su momento, el procurador Rodolfo Félix y el secretario de la SSP, Joel Ortega, tuvieron que dejar sus cargos. El escándalo era demasiado elevado.

Aún ahora el recuerdo es doloroso e inclusive agrio. La ciudad al parecer no aprende de sus errores.  Francisco Chíguil era el delegado en Gustavo A Madero en 2008, y es probable que lo vuelva a ser si las impugnaciones en su contra, por la compra de votos, no prosperan. Es el cuento de nunca acabar, la fachada de la legalidad y la aplicación discrecional de la ley, en un esquema donde la rendición de cuentas solo aplica para los contrarios.