CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Los mitos de la historia oficial

Paréntesis

Leonardo García Camarena, presidente de la Unión Nacional de Padres de Familia

@LeonardoUNPF

  1. Al triunfo de los liberales (1867) se generó en México una HISTORIA OFICIAL, manipulada y manipuladora, como una visión única, homogénea y maniquea de las cosas del pasado.
  2. Tal y como la denuncia el historiador José Antonio Crespo en su libro Contra la historia oficial, que pretendió ser una reflexión sobre la historiografía mexicana, especialmente la que se refiere a los temas políticos.
  3. Afirma que la historia oficial se ha centrado en los «héroes de bronce» sin mancha y los terribles villanos, sin virtud alguna.
  4. Se trata de una historia oficial impuesta, sin fundamento, distorsionada, mitificada, interesada, anticatólica, positivista y nacionalista. Y lamentablemente, no son solo adjetivos puestos al azar.
  5. Varios historiadores se preguntan si es necesaria una historia oficial, impuesta desde el poder y orientada a conseguir lo que el gobierno en turno pretenda de sus ciudadanos.
  6. Bueno fuera que nuestra historia consistiera en una descripción de los hechos, de los acontecimientos despojados de intencionalidades. Sin embargo, mucho me temo, que antes, deberemos eliminar aquellos “hechos” que al día de hoy siguen sin fundamento, sin evidencia de que sucedieron en realidad.
  7. Antes de que el actual gobierno se lance a un “revisionismo histórico” para rehacer la historia desde su ideología, necesitaremos una gran producción alternativa de conocimiento, una iluminación de los aspectos de la realidad que el pensamiento hegemónico posterga o distorsiona por así convenir a sus intereses.
  8. Si pensamos por ejemplo en Don Benito Juárez, no pocos investigadores de la historia afirman que era un hombre de extremos, de contrastes y de adjetivos desmesurados, -tanto para enaltecerlo como para denigrarlo—. 
  9. El solo intento de desmitificarlo costó divisiones serias en los libros que de El se hicieron en el Bicentenario de la Independencia de México.
  10. También es cierto que cada etapa histórico-política se ha caracterizado por la forma de abordar el pasado, de explicarlo, entenderlo y enseñarlo, conforme a sus objetivos políticos y sus intereses en turno. 
  11. Pero cambiar los hechos de la historia o eliminar los que contradicen los postulados en turno, no nos aydará en nada a la consolidación de nuestro país y a la construcción de unas bases sólidas para enfrentar su futuro.
  12. Otros decimos que nuestra historia oficial es igual que nuestra constitución. 
  13. Si al Congreso Constituyente de Querétaro concurrieron exclusivamente diputados carrancistas y en sus intervenciones y desiciones campeó un espíritu jacobino, anticlerical, faccioso, anticatólico que no compartía ni comparte la inmensa mayoría del pueblo mexicano tal y como lo afirma Agustín Basave Fernández del Valle en su libro: Vocación y Estilo de México. 
  14. Con la historia oficial ha pasado igual, ha sido elaborada por historiadores obedientes a una corriente política e ideológica de espíritu jacobino, anticlerical, faccioso y anticatólico.
  15. Veamos por ejemplo el caso de Gabino Barreda. En su Oración Cívica, Gabino Barreda hizo una adecuación de la doctrina positiva para interpretar la historia de México y darle un sentido a la lucha de los independentistas y posteriormente a la de los liberales, reconociendo en ellas una continuidad histórica. 
  16. Así nace una historia oficial positivista donde solo se reconoce como histórico y real aquello que ayuda a la estrategia positivista. Y aquello que lo contradiga, debe ser eliminado de los libros de historia correspondiente.
  17. Finalmente. dicha historia oficial ha creado imágenes ejemplares de los héroes nacionales con el fin de fomentar el nacionalismo, construyendo así, toda una nueva religión, con sus nuevos sacerdotes, sus templos y sus ceremonias religiosas laicas, cívicas, positivistas y nacionalistas.
  18. Y el misal de esa nueva religión fue, es y será el libro de texto oficial, evidencia real de un sistema político que mas parece una dictadura totalitaria con respecto a la historia, por solo permiter y autorizar una versión oficial.
  19. Ha llegado el momento de recuperar una historia basada en la realidad de los hechos, desligada de las órdenes del poder, coherente con la realidad de lo que pasó, con sus claroscuros, con sus éxitos y fracasos, reconocedora de las aportaciones que lo católico le dio, le da y le seguirá dando a esta extraordinaria nación.