CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

La encuesta nuestra de cada día

Mancha Humana


Julio Pérez de León
@Vago_Estepario

La lectura de las encuestas electorales no así los resultados, tanto a cargos locales como para federales, es desesperante que sea para algunos, preocupante para otros, angustiantes para los más.

Se da por sentado la victoria/derrota en algunos distritos electorales para diputados federales y locales, del mismo modo se dibujan las gubernaturas en juego, salen a la luz las típicas descalificaciones de aquello de según quién encargue y pague la encuesta será el resultado, el medio que la publique lleva implícito mensaje sea desalentador o alentador, según sea el público lector, radioescucha, televidente, páginas virtuales o los bots y algunos ingenuos usuarios de redes sociales que las propagan.

De fondo lo que hay es ya una estructura social que se ha acostumbrado a consumir encuestas como un hecho cultural asentado, lo cual se gestó desde la elección de 1988, tanto en esa coyuntura como en las anteriores elecciones las encuestas solo servían para engordar el ego del candidato del partido hegemónico, pues que el “hombre” palomeara la lista y ejerciera su “derecho” de Gran Elector como para saber quién ganaba.

Pero en 1988, elecciones selladas por ser las primeras con algún nivel de competitividad que no posibilidades de derrota del PRI, comenzó a gestarse la encuesta como un ingrediente novedoso en el modelo cultural-electoral.

Para las elecciones del 2000 las decenas de casas encuestadoras ya generaban empleos permanentes y temporales, directos e indirectos, pero, sobre todo, terminaron por clavar en la mente de votantes que sí logran “anticipar” los resultados. Tal fue el caso de la empresa Demotecnia de la finada María de las Heras (entonces esposa del priista César Augusto Santiago), quién, entre otras empresas anticiparon la derrota de Labastida Ochoa del PRI frente a Fox Quesada del PAN en las elecciones de ese año.

Desde entonces y a la fecha, las encuestas se han consolidado como aliciente para el elector, estudios sociales detectan la influencia de las consultas en el electorado previo a la jornada electoral, y, de hecho, impacta más en el ánimo que las propias campañas dentro del espectro de los llamados indecisos y de ahí que se formalizó el denominado “voto útil” (apoyar al candidato/partido ubicado en segundo lugar dentro de las encuestas), situación, que aún, no se ha demostrado su efectividad.

Por lo pronto, la ciudadanía pie nos encontramos en medio de una guerra de intereses y estrategias, en las que las encuestas forman parte del armamento y los medios de comunicación –que también hacen sus encuestas propias- son la artillería para bombardear con los resultados de las consultas e información que avala o desaprueba el accionar de los gobiernos y legislaturas, así como a los candidatos.

Que su voto sea no sea solo libre ni informado, sino no influenciado.