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Periodismo Independiente

La droga en el Aeropuerto y otro Zeus

Marcaje Personal

Julián Andrade, periodista, escritor y fundador de El Bastión de Papel

@JandradeJ @ElBastiondeP

El decomiso de mil 900 kilos de cocaína en el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México es el más grande de la historia. La droga provenía de Medellín, Colombia y cada kilo puede alcanzar un precio de al menos 12 mil 500 dólares.

Es raro que los narcotraficantes se arriesguen de esa manera y por ello es más relevante lo que ocurrió. En los hechos se comprometió una ruta de trasiego y les contará consolidar otra. Es una vuelta no coronada, como suelen decir.

Un binomio canino la detectó en cajas de café. Elementos de la Marina Armada y de la Administración General de Aduanas, que está a cargo de Horacio Duarte,  participaron en los procedimientos de aseguramiento del embarque.

Los perros son de gran ayuda en el combate a la delincuencia. Zeus es el nombre de can que logró la detección y le dio un golpe en el nivel de flotación a los delincuentes que enviaron la droga desde Colombia y a los que tendrían que recibirla en nuestro país.

En realidad está salvando muchas vidas y reduciendo tramos amplios de un negocio sucio y sangriento. Es un éxito que hay que reconocer.

Una de las características de estos animales, es que cuentan con un adiestramiento que los hace insobornables y entablan una relación entrañable con los oficiales con los que trabajan.

Zeus me recordó a otro Zeus, un rottweiller que perteneció a mi tío. Su historia es peculiar. En realidad se llamaba, eso decía su certificado, Sir Daimon Zeus y había sido entrenado por la Aduana de Estados Unidos y por la DEA.

Daimon que es como le decíamos, llegó a Chihuahua procedente de Arizona, como un reconocimiento que las agencias de seguridad de EEUU le hicieron  a mi tío, entonces delegado de la PGR, por el descubrimiento y destrucción de un enorme plantío de mariguana en los años noventa.

La condición para entregárselo consistió en que Daimon tendría que permanecer bajo su custodia una vez que dejara el servicio público. El perro podía ser utilizado en tareas policiales, pero al final tendría que acompañar a su dueño en nuevas posiciones o en la vida privada. Así fue.

Daimon se volvió un perro hogareño, aunque siempre permaneció vigilante y atento ante cualquier riesgo. Su entrenamiento se basaba en una obediencia absoluta con su dueño y una desconfianza permanente ante cualquier extraño.

Pero sobre todo Daimon nos enseñó las particularidades de este tipo de perros, su comportamiento y su enorme inteligencia. Sabio, a su manera.

Supongo que Zeus, el héroe del momento, es parecido.