CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Mancha Humana


Julio Pérez de León
@Vago_Estepario

Para que tenga efectos vinculantes, la consulta a realizarse en un mes, deberá tener contabilizados, al menos, 37 millones 411 mil 389 boletas sin importar si se vota a favor o en contra de que funcionarios de pasadas administraciones (incluyendo expresidentes) puedan ser sujeto de investigación que causa de que sus decisiones hayan perjudicado a la sociedad.

La llamada Consulta Popular 2021, será la primera en la historia reciente del país, pero no por ser la primera se garantiza que mínimamente acuda a las mesas receptoras el 40% de las personas en la lista nominal, para las elecciones del pasado 6 de junio en la lista hubo 93 millones 528 mil 473 electores, el INE cerrará proceso de actualización y depuración del padrón el próximo 7 de julio, de ahí que, errando cifras, con la cifra mágica de 37.5 millones el gasto tendrá algún efecto.

Producto de los recortes presupuestales, el INE, optó hacer ajustes para realizar la consulta sin descuidar el profesionalismo que caracteriza a la institución, sin embargo, a las dificultades económicas habría que agregar otras, que tendrá la ciudadanía interesada en participar.

Para distribuir las poco más de 93 millones de boletas en el territorio nacional, el INE instalará 57 mil mesas receptoras, en lugar de las 104 mil 667 planteadas inicialmente, lo que da un promedio de mil 640 boletas por casilla.

De instalarse la totalidad de las mesas receptoras en tiempo y forma a las ocho de la mañana y cierren a las seis de la tarde, son 10 horas en las que estarían abiertas para recibir a la ciudadanía. Y es aquí donde vienen los asegunes, para que se alcance la meta del 40%, deberían votar 656 ciudadanos en la jornada, a un ritmo de 65.5 por hora o un poco más de uno cada minuto.

Sería una falacia imaginar que cada hora al lado de las instalaciones donde se colocarán las mesas haya cada hora una fila de 60 personas, es más fácil ver a la cantante Rocío Banquells que le ganó la diputación federal a Alonso Ramírez Cuéllar, haciendo la chamba de éste al frente de la presidencia de Presupuesto y Cuenta Pública en San Lázaro.

El escepticismo de que sirva de algo la consulta es por la dificultad de que se alcance el anhelado para algunos y perjudicial para otros 40% del listado.

Y, aun así, seguramente se verán filas y filas de “espontáneos” voluntariosos ciudadanos que se confundan en el gentío con quienes realmente tienen la sana intención de acudir a las mesas para dar su opinión.

Lo relevante de esto, es que a cada ejercicio se irán puliendo los mecanismos de participación, por lo pronto, las únicas consultas consuetudinarias que se realizan son en la Ciudad de México para el presupuesto participativo y no ha tenido positivos resultados, en 2018, por ejemplo, se instalaron 285 mil 626 mesas y votaron 290 mil 626 personas, esto es, 1.01 en promedio por mesa, con un listado nominal de poco más de 7 millones 6288 mil capitalinos.