CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Es un decir

David Calderón

@DavidResortera

Una decisión polémica tomó lugar hace poco más de un mes, el jueves 5 de noviembre, cuando las principales cadenas de televisión de Estados Unidos -ABC, CBS y NBC- interrumpieron la transmisión en medio de un discurso desde la Casa Blanca, y los conductores aclararon que las afirmaciones que acaba de hacer el todavía presidente de los Estados Unidos no tenían fundamento. 

Incluso la cadena Fox, afín a Trump a lo largo de sus cuatro años de gobierno, dejó correr el video, pero el conductor y el reportero intervinieron para explicar -en plena transmisión en vivo- que no había ninguna evidencia de lo que recién había sostenido el mandatorio, es decir, que en el proceso de contabilización de los comicios en los cuales se daba el triunfo a Joe Biden, había “votos falsos”.

En su conferencia de la mañana, el lunes 9 de noviembre, el presidente de México aprovechó para plantear su posición: «En el país de las libertades, de la prensa libre, de repente censuran al presidente. No es cualquier cosa, eso no se había visto. Estoy hablando de Estados Unidos; lo de México, pues ya estamos acostumbrados, cómo nos censuraban, no existíamos, pero en el caso de Estados Unidos eso que sucedió sí es algo especial».

Si en México se interrumpiera el sonido en vivo y un conductor previniera a la audiencia de la falta de evidencia en los enunciados cada que el presidente afirma algo sin fundamento o que es directamente falso, las lagunas silenciosas tomarían buena parte del tiempo de la transmisión. Ninguno de nosotros está obligado a ver determinado canal o mensaje, y podemos votar en contra de su deshonestidad o impertinencia sencillamente cambiando de canal o desconectándonos de la señal, apagando el televisor o cerrando la app en nuestro celular.

La reflexión sobre la libre expresión es necesaria, pues no queda tan claro cuándo una enunciación es plenamente verdadera, o veraz, o verosímil (a veces sólo podemos, por nuestra falibilidad humana, aspirar a la tercera característica). ¿Hay derecho a defendernos, o deber de ser defendidos por los medios contra falsas afirmaciones?

Lo mejor de la reflexión democrática en todo el mundo es que es mejor que corran las expresiones, aunque nos parezcan falaces, ofensivas o perturbadoras, a darles cierre o “bloqueo”. La única reserva debida es evitar que alguien sea obligado forzosamente a escucharlas o atenderlas, especialmente niñas y niños. En paralelo a que es mejor que anden infractores sueltos a que corramos el riesgo de encarcelar inocentes, la palabra falaz, el infundio, el engaño social o político es preferible que corra, contra la alternativa de un sistema totalitario de verdad única. El mal discurso se supera con más discurso, no con menos. Dato mata relato. La magnificación y el falso embellecimiento que el hablador sin escrúpulos nos receta pueden perdurar años, décadas, siglos y malencaminarnos, desviarnos de lo verdadero y valioso con gran daño social. Pero no podemos correr el riesgo de condenar buenas ideas si emprendemos la santa cruzada contra las malas; la historia nos demuestra que muchas de las mejores ideas, las que más progreso, justicia y dignidad nos han traído, en algún momento fueron polémicas y minoritarias. La mentira es expuesta y vencida por la divulgación de la verdad. El mentiroso, el fanfarrón, el prejuicioso debe ser puesto al tamiz de la expresión verdadera. Callarlo, darle el descontón, no resuelve plenamente el problema.

El problema adicional es el diferencial de poder. Un gobierno o trasnacional sí puede acallar a un opositor o competidor con sus amenazas e insultos. Por eso, el jurista italiano Luigi Ferrajoli, que este domingo pasado estuvo en el cierre de la FIL, recuerda que los derechos humanos, como la libre expresión, deben entenderse siempre como la “ley del más débil”. Que los presidentes digan que los censuran es ridículo. Que se les diga con las instituciones públicas que no pueden impunemente falsear datos, dar cuentas falsas del bien público, o escarnecer a sus opositores sin derecho de réplica contraria y simétrica es ejercer las garantías de los derechos. Eso sí es libre expresión. Si quieres decir mentiras, aunque seas presidente, hazte cargo de que te digan públicamente mentiroso.