CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

El viajar en los tiempos del Covid

Andanzas

Karina Coss

@_Kaarrina

@ThinkOfFinland

Resulta injusto o acaso ocioso, comparar las estrategias que cada gobierno ha puesto en marcha para hacer frente a la pandemia. 

Sin embargo, también es cierto que nunca sobra un intercambio de buenas prácticas, donde, sin perder de vista las diferencias, pudiéramos aprender los unos de otros.

Con la aparición de la nueva variante del SARS-CoV-2​, saltó a la agenda mediática el caso de un viajero que llegó de Europa a México como portador de la misma, el ingreso al territorio mexicano sucedió sin restricción alguna. 

En diciembre pasado viajé de México a Europa, lo hice como nunca antes, nerviosa. Los ingresos a Europa desde México sí están restringidos, para abordar un vuelo trasnacional debes mostrar documentación específica, algunos destinos piden pruebas PCR negativas y durante las más de 10 horas de vuelo no puedes quitarte el cubrebocas a solo que sea para cambiarlo por uno nuevo.

Las razones para viajar en esta época deben ser esenciales y así debes probarlo en los puntos de revisión. Mi viaje fue a Finlandia vía Ámsterdam, en mi escala en los Países Bajos fui cuestionada sobre mis motivos y también revisaron el negativo de mi PCR y su vigencia de no más de 72 horas desde la toma de muestra.

Ya en el destino final, un par de agentes finlandeses me abordaron e invitaron a hacerme una prueba más, las cuales aplican de manera gratuita a todo pasajero. No me la apliqué dado la proximidad de la PCR realizada antes de emprender mi viaje. A pesar de mis nervios, me sentí aliviada por el cuidado que toman para permitir el ingreso de visitantes a su país.

Finlandia cuenta al día de hoy 41 mil 565 casos y 632 fallecidos, sólo con comparar su población de menos de 6 millones de habitantes con el monstruo demográfico que somos en México, resulta, repito, injusto, aspirar siquiera a emprender un programa masivo de aplicación de pruebas a todo aquel que llegue al territorio nacional, pero, ¿qué sí podemos aprender? Creo que mucho de la narrativa de su gobierno, la cual apunta a la sensibilización y a la responsabilidad colectiva acompañada de obligaciones.

Recuerdo que, por ahí de abril del año pasado, celebré la estrategia de comunicación del gobierno mexicano. Me parecía acertado informar diario sobre la situación de contagios, reiterar las medidas de sanidad desde un lenguaje persuasivo más que punitivo, vaya, hasta el hecho de elegir a un personaje femenino enfundado en traje de supe heroína se me hizo noble y bien pensado.

Hoy, la principal diferencia que encuentro entre una estrategia y otra es la politización.

Nuestro gobierno se ha enfocado a enaltecerse como defensor de nuestros derechos humanos, como aquel del libre tránsito, pero, ¿qué tal si acompañamos esa narrativa con el tema de nuestras obligaciones? Las llamadas a cuidarnos serían más que simples sugerencias. Hoy no podemos pensar en aplicar medidas exitosas para controlar la pandemia cuando todavía ponerte o no el cubrebocas sigue siendo una declaración política.

Sí, hoy, la principal gran y grave diferencia que encuentro entre una estrategia y otra es la politización, los ejercicios informativos diarios se convirtieron en un salir a dar números a la par de defenderse de su toma de decisiones, la obsesión por mostrarse inequívocos no ayuda a comunicar de una manera que permita a la sociedad dimensionar el problema ni enfrentar con seriedad los riesgos que representa.

De la adecuada sensibilización puede resultar una efectiva responsabilidad colectiva y en lo individual. El primer paso para nuestras autoridades es, quizá, hacer a un lado el ego y el discurso político, recordar que su función es dirigirnos en un plan donde todos debemos ser responsables.