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Periodismo Independiente

El Turismo de vacunas y su dilema moral

Andanzas

Karina Coss, periodista y co-fundador de Think Of Finland

@_Kaarrina @ThinkOfFinland

Quién lo diría, parece trama de película de ficción apocalíptica, de esas que acaban con un final torcidamente esperanzador. La cuenta oficial de la vacuna rusa Sputnik V publicó el 1 de abril en sus redes sociales un mensaje en el que se lee una tentadora invitación:

¡Dile a tus amigos que sigan a Sputnik V en Twitter! Nuestros seguidores de las redes sociales serán los primeros en ser invitados a recibir #SputnikVaccinated en Rusia cuando comience el programa. 

El mensaje se acompaña de un fotografía donde 6 individuos posan felices y victoriosos, cuatro son jóvenes, dos de mediana edad, todos sonríen. Detrás de ellos se asoman unos aviones y la leyenda “¿quién a bordo?”

Ante el bombardeo de cuestionamientos sobre si la publicación era una broma por el April Fool’s Day, la misma cuenta aclaró que no:

“La misión de Sputnik V es salvar vidas y devolver la normalidad a todos en todo el mundo. Es de suma importancia para nosotros. Para ser claros, esto no fue una broma del Día de los Inocentes. Estamos trabajando para iniciar este programa en julio«.

El tema del turismo de vacunas causa emociones encontradas, cuando se dio a conocer en una televisora de Perú la presunta posibilidad de viajar a Chile para vacunarse porque contaban con un excedente de dosis que utilizarían para un plan de reactivación económica, las mismas autoridades salieron a negarlo rotundamente.

Ya antes, trascendía en los medios la promesa de paquetes a Cuba que incluían cócteles, playas y dosis anti coronavirus en la isla, donde se proyectaría ofrecer la Soberana 02 conforme se fuera satisfaciendo la necesidad del biológico entre sus propios ciudadanos.

Casos como el de Estados Unidos se cuentan aparte. Su campaña masiva de vacunación alcanzó ya los 100 millones de ciudadanos. Estas cifras permitieron que las autoridades emitieran un permiso de viajes nacionales e internacionales a sus habitantes “completamente vacunados contra el Covid-19”. Los vacunados ya no necesitarán someterse a una prueba de coronavirus antes de llegar a otro país, a menos que así lo requieran las autoridades del destino.

Además, se ha documentado que en estados como Texas y Florida, extranjeros han tenido acceso a la vacuna sin necesidad de comprobar nacionalidad estadounidense y además ¡gratis!. 

El turismo médico no es algo nuevo, es del conocimiento popular la costumbre de algunos norteamericanos de cruzar la frontera con México para encontrar servicios odontológicos más baratos, por ejemplo.

¿Qué es, entonces, lo que causa tanto ruido cuando de vacunas anticovid hablamos?

Es claro. Es demasiado pronto para hablar de la vacuna como un tema de privilegio, para colocarla en el debate de la ley de la oferta y la demanda del libre mercado, los contagios y los decesos siguen alrededor del mundo y la distribución y aplicación de dosis inmunizadoras es en general, muy lenta. No se ha llegado ni de lejos, a garantizar el acceso a la vacuna como un tema de derecho humano siendo éste un problema de salud pública tan severo.

En tiempos donde la gente sigue muriendo por millares a causa del covid19, ofrecer la vacuna como negocio coloca a algunos en un dilema moral y hasta escándaloso.

Un anuncio como el de la Sputnik V que bien podría tratarse de un paquete “bio-turístico” de paseos por Moscú con vacuna incluida resulta confuso y culposamente atractivo. Lo cierto es que de implementarse, no sería poco exitoso. La inolucación en Europa ha sido también lenta, el covid en el viejo continente sigue obligando a la mayoría de los aventurados viajeros a demostrar con pruebras PCR que no son portadores del virus. Hay minúsculas excepciones como Islandia, uno de los primeros países en levantar las restricciones turísticas a sus visitantes vacunados.

Hoy por hoy la mayoría de las opciones parecen promesas. Promesas que causan dudas de todo tipo, inclusive éticas, ¿si tuvieras la posibilidad, viajarías a otro país para recibir la vacuna? ¿es eso saltarse la fila? 

Lamentablemente, hoy en México la única certeza con la que contamos es con el triste dato duro que apunta que, de los más de 130 millones que somos, apenas 8 millones 334 mil 250 han recibido sus respectivas inyecciones. Personal de salud, adultos mayores y personal educativo en Campeche han sido hasta ahora los elegidos, el resto tenemos que esperar, esperar y esperar quién sabe cuánto.