CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

El Pegasus nuestro de cada día

Mancha Humana


Julio Pérez de León, periodista
@Vago_Estepario

En solidaridad y recuerdo de Edward Snowden y Julian Assange,
pioneros en denunciar las prácticas de espionaje
y que pagan con la libertad el compromiso
con la libertad de información.

Si se consideran los altos niveles delincuenciales y el envidiable –al menos, para la inteligencia mexicana- grado organizativo del crimen, el que el gobierno federal contrate servicios de espionaje para perseguir delincuentes, es hasta cierto punto, deseable.

Lo que sorprendió fue la definición de “los malos de la película” para los gobiernos de Enrique Peña y antecesores, para quienes, lo mismo daba grabar conversaciones, whatzpasos y tener geolocalizados en tiempo real a capos de la droga que, a adversarios políticos, activistas de derechos humanos y periodistas, incluyendo amigos y familiares de los espiados.

El gobierno peñista echó toda la carne al asador al contratar 15 mil de los 50 mil contratos que obtuvo la empresa NSO para espiar vía Pegasus, eran esos años y sexenios y felices días en los que no se escatimaba el presupuesto, la estrategia consistía en que NSO lanzaba una “alerta informativa” vía mensaje de texto, el receptor al abrirlo creyendo que era buena onda, se inyectaba el spyware que resultó ser invasivo ad-extremis, pues podía en cualquier momento abrir la cámara de video y los audífonos y grabar no solo conversaciones telefónicas sino hasta cara a cara.

Por recursos no pararon, pues cada teléfono así envirusado (la RAE, algún día lo pondrá en el diccionario) costaba la módica suma de 77 mil dólares, unos 1.5 millones pesos (mdp) cada número, por los 15 mil celulares espiados se desembolsaron unos 23 mil 100 mdp. Ni las 25 películas de 007 costaron tanto.

De procedencia israelí, la empresa NSO opera de manera clandestina con los gobiernos que la contratan, pues se considera el sistema de espionaje como parte de armamento bélico y no hay reglamento o norma alguna que lo regule. Al publicar la filtración de quiénes son los contratistas de NSO, The Guardian, la BBC y The Washington Post, no pudieron evitar caer en la tentación de pasadita etiquetar a los gobiernos que contratan tales servicios como regímenes autoritarios, poniendo a la gestión de EPN a la par de países como Ruanda, Marruecos y Azerbaiyán entre otras lindas dictaduras.

Lo que se ha abierto del listado de los 15 mil celulares de mexicanos espiados, resaltan 25 periodistas de los 180 que en los 50 países se les envirusó con Pegasus, no llama la atención ni causa revuelo saber que no están los Loret, López-Dóriga, Dresser, Alatorre, Marín y otros tantos, tampoco sorprende que los investigados con sus familias sean los de Proceso, La Jornada y Aristegui, entre otros más, la idea de que la prensa crítica es enemiga es un estigma que ningún gobierno ni gobernante se quita de la cabeza.