CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Sepa la bola

Claudia Bolaños

@claudiabola

Muy duro pegó la crítica de la escritora y periodista Elena Poniatowska a las conferencias mañaneras del presidente Andrés Manuel López Obrador, porque ella ha sido lopezobradorista.

La entrevista en la que la escritora hizo tales aseveraciones, incluso generaron que su hijo Felipe Haro saliera a aclarar que todo fue una crítica constructiva, pero el golpe ya estaba dado, y el mandatario nacional en su conferencia mañanera de este martes 19 de enero, por primera vez no habló de “fifís” y “conservadores”. Tampoco hubo preguntas que dieran pie a eso. 

La conferencia fue meramente informativa sobre llegada de las vacunas Covid.  

¿Eso obedecería a la crítica de la escritora o fue coincidencia?

Las frases demoledoras de la Poniatowska fueron muchas: “El hartazgo nacional (por las conferencias diarias)”. “el ya párele a las mañaneras”, “él mismo se expone al ataque al hablar todos los días”, “estoy convencida que es un exceso del presidente López Obrador con tantas mañaneras”, “es un abuso del poder presidencial obligar a los periodistas que vayan todas las madrugadas hacer preguntas a modo”.

Y hubo más:”Las mañaneras son innecesarias y hasta contraproducentes”, “no puede haber una noticia nueva día tras día, siempre repite lo mismo”, “las mañaneras se han convertido en una comedia de equivocaciones que en nada le favorecen ni al propio presidente, ni mucho menos al país” y “es terrible y lamentable que el presidente divida a los mexicanos”, fueron las consideraciones de la mujer de 89 años de edad.

Aunque luego ella diría también, a modo de un intento de recular, que el periodista que la entrevistó le puso de su cosecha a la nota y que el ejercicio de las mañaneras es muy válido, pero la realidad es que el golpe ya estaba dado.

Hace dos años, el 10 de mayo de 2019, en esas mismas mañaneras que ahora la cansan, ella fue de invitada y pronunció unas palabras dirigidas a su madre ya fallecida: «Mira mamá, yo creo que has de estar muy contenta, has de estar sintiendo que México ha cambiado mucho, que México va por un camino que nunca tú recorriste con los presidentes anteriores, con el gobierno anterior». AMLO le aplaudió y le agradeció a Elenita, como él la llama.

Pero en dos años, ella y muchos mexicanos en efecto han sentido un cansancio por las 10 horas a la semana que mínimamente habla el mandatario.

En ello hay que considerar todos los temas que trata en un solo día, algunos poco desarrollados, y otros todo lo contrario, repetitivos, con las mismas frases, con las variantes que ya sabemos los que diario lo seguimos: una pregunta de un tema difícil y la vuelta siempre es hacia los gobiernos anteriores y los conservadores.

Sumemos además los mensajes en videos y discursos en sus giras los fines de semana. 

Sí, la imagen presidencial se desgasta porque no hay persona del pueblo, no del llamado círculo rojo, que pueda estar en su casa viendo tantas horas hablar al presidente sin tener que hacer otra cosa, ni mente que lo resista porque biológicamente el cerebro sí se cansa, se distrae y deja de poner atención.

Aunado a ello habría que considerar que López Obrador él sí no se cansa, su fortaleza física es por arriba del nivel promedio, pues en sus ruedas de prensa es el único que no se sienta pese a su edad, ni toma agua, ni la garganta se le seca o le genera tos el tanto hablar y hablar. Tampoco se abriga mucho pese al frío sepulcral que hay en Palacio Nacional. 

Por ello, más que por órdenes del INE, el mandatario debería de analizar la conveniencia de hablar sólo lo necesario, concreto, novedoso e importante. 

SEPA LA BOLA pero en el país hay tanta necesidad de tanques de oxígeno para los enfermos con pandemia que alcaldías como Xochimilco e Iztapalapa están apoyando a sus habitantes, costeando los gastos, pero la Profeco ayer presentó un programa que consiste únicamente en hacer un llamado a quienes tengan uno en casa y no lo estén usando, para que lo presten o lo donen, sin que el gobierno invierte un solo peso en algo que hace la diferencia entre la vida y la muerte, lo urgente en este momento pues.