CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Democracia Sin Fronteras

Enrique Andrade

@e_andadeg

El sábado 5 de diciembre el Consejo Político Nacional del PAN decidió por una amplia mayoría, participar en una coalición parcial en 150 distritos electorales federales con el PRD y con el PRI; además de respaldar las coaliciones para las candidaturas a Gobernador, Presidentes Municipales y Diputaciones locales en los estados en donde sea posible. Una decisión histórica que necesita una explicación mayor, no solo para los militantes de las tres fuerzas políticas, sino para el voto indeciso a nivel nacional que será finalmente el que decida los resultados.

La unión de los contrarios de inmediato generó la reacción de quien se sabe será su opositor desde Palacio Nacional aunque no aparezca en la boleta, “esto comprueba que son lo mismo y que el PRIAN existe”, la primera pregunta que queda para los espectadores es si las oposiciones unidas caerán en la trampa de tratar de demostrar que no son lo mismo o dirán que ante el estado de emergencia nacional, es necesario buscar la unión de los mexicanos sobre los intereses de grupo, lo que tampoco se ve sencillo, tomando en cuenta la devoción que un buen porcentaje de mexicanos le tiene al Presidente.

Es necesario explicar más la causa que une a los antes adversarios, que no puede ser sólo el que las encuestas no los favorecen por separado para ganar, sino que juntando sus fortalezas disminuyen sus debilidades, que acordarán postular los tres, a los mejores hombres y mujeres para servir a México y que esto no significa llegar a los cargos, sino encabezar un proyecto distinto de nación. El gran reto es generar el debate en torno a los problemas y soluciones nacionales y no en torno a que sólo juntos le pueden ganar a Morena, como hasta ahora se aprecia.

En las recientes elecciones en Estados Unidos vimos que los Demócratas ganan la elección por que lograron; primero que el tema del debate nacional fuera el mal manejo de Donald Trump para atender a su población frente a la pandemia del Covid 19 y segundo, ganar este debate con el discurso de Joe Biden de que el lo hubiera hecho mejor, por que es mas experimentado, es un profesional del servicio público y tiene experiencia en la solución de los problemas nacionales.

La siguiente pregunta que estará en el debate político es si el tema del combate a la corrupción que dio para el triunfo de AMLO en 2018 le da para ganar las intermedias de 2021, tomando en cuenta la catástrofe económica que se nos avecina el próximo año. En este sentido vale la pena ver los datos de la encuesta México Elige que señala que los principales problemas de las familias mexicanas son: el económico 47.3% y el de seguridad 31.4% y que en este sentido las crisis que más preocupan son la de salud 51.5% y la económica 48.5%.

La coalición de PAN, PRI, PRD, se justifica por que el discurso simple desde hace años ha sido justamente que son lo mismo, a pesar de que tienen historias, ideas, propuestas y resultados distintos en sus respectivos gobiernos, sin embargo, se ha pretendido fijar en el colectivo solamente una dicotomía; ¿estas conmigo o en mi contra?, y así desgraciadamente, se ha dividido a la sociedad mexicana antes solidaria y unida, en dos bandos. El mismo discurso electorero ha provocado justamente que en la arena política este bipartidismo se haga realidad.

Se espera que la gran coalición explique en el debate por que sería mejor cambiar de rumbo que seguir en la misma ruta que ha trazado la 4T, debe de superar el complejo de haber suscrito el Pacto por México y poder justamente utilizar estos postulados como su bandera y programa; los contrarios ya se unieron en 2014 por el bien del país y con este antecedente es que ahora pueden volver a unirse, la elección debe de concentrarse en elegir dos proyectos distintos de país.

La reciente derrota del populismo en Estados Unidos es un ejemplo importante; pesan más en el elector las propuestas que las promesas y la realidad, que la fe y la esperanza; tres años no son suficientes para perder la fe, pero si para olvidar la venganza y poner atención en las propuestas, en las personas y en los programas de mejora económica, de salud, de empleo y de seguridad.