CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

¿Lo dije o lo pensé?

Nery Anaya, emprendedora y periodista

@NeryAnaya

Primero que nada un abrazo a todos los lectores de Cita Textual, gracias por ser parte de este proyecto y a mi amiga creador de este espacio le agradezco que me den la posibilidad de continuar en contacto con la gente a través de mis historias. Estas historias que se escriben con el día a día y los vaivenes cotidianos de la nueva normalidad.

Justo de eso quise hablarles hoy, de esas nuevas realidades antes insospechadas, hoy tan comunes para todos y que han transformado nuestras vidas de manera radical, en pro de lo laboral, pero en detrimento de nuestra intimidad, y sino ¡Cuéntenme! ¿a ustedes cómo les ha ido con el Zoom, las reuniones virtuales y las video llamadas? 

El tema empezó a parecerme aún más importante para bordar cuando durante una capacitación masiva, en las que había presentes más de 600 personas, intrusos ingresaron a la reunión y empezaron a proyectar imágenes pornográficas, sonidos en la misma tesitura y, con la aplicación para dibujar en la pantalla, realizaron dibujos obscenos. Obviamente esto generó un gran desconcierto, por parte de todos los participantes. En mensajes personales mi equipo me preguntaba que había pasado, otros se quejaban, otros estaban asustados. En mi caso no estaba tan sorprendida, no porque me pareciera normal, sino porque ya me había pasado en un par de ocasiones y sabía que era un hackeo.

Tomando solo esa situación como ejemplo me surgieron muchísimos cuestionamientos, todos encaminados a sentir que estamos expuestos a mucho en la nueva vida y que no hay manera de estar a salvo. Las primeras dos veces que me sucedió, fue en reuniones menores a 70 personas, con cuentas de Zoom pagadas pero en paquetes básicos. Pensé que el costo en seguridad es el que se paga por tener servicios básicos. Pero al suceder esto a una empresa de talla internacional, con una cuenta pagada, corporativa y que además cuesta muchos dólares, no hice más que preocuparme muchísimo. ¡Si Zoom no puede garantizar a una transnacional, tener una reunión privada con sus empleados sin sufrir este tipo de invasiones ¿qué podemos esperar los que usamos servicios gratuitos o paquetería básica?! Pues nada, no hay opción más que seguir expuestos a este tipo de situaciones peligrosas y ofensivas.

Éramos sí, más de 600 personas, pero todas adultas y mayores de 18, pero seguramente muchas de ellas se encontraban en compañía de sus hijos e hijas; o sin importar edad, pensé entonces en las creencias y emociones de todos los que vieron esas agresiones visuales. ¿De qué manera se puede explicar algo así a los infantes? Inmediatamente pensé en ¿cuántas veces, estos terroristas cibernéticos han boicoteado clases de niños pequeños, reuniones religiosas o incluso familiares. Perdón, mis amigues, por transmitirles mis paranoias, pero es la realidad de lo que está pasando en todo el mundo.

A eso, sumémosle que al llevar el trabajo y la escuela a la casa, muchas de las actitudes, que normalmente son privadas y muy íntimas, han sido expuestas y llevadas a convertirse incluso en temas virales. Pues el hecho de estar en casa, nos hace olvidar a ratos que estamos siendo observados. 

Todos, absolutamente todos, hemos tenido algún tipo de accidente de índole zoom, desde lo mínimo y más común como hacer gestos, sacarnos los mocos, hacer un comentario íntimo con micrófono abierto, hasta los actos más escandalosos como ir al baño, regañar a los hijos o hablar mal de los que están en la video llamada sin cerrar el micrófono. 

Otras han resultado virales, no sólo por exhibicionismo sino porque involucran a personalidades y figuras públicas. Congresistas, comentaristas, políticos, artistas, maestros, y muy variadas listas de carreras y oficios, han sido expuestos teniendo incluso relaciones sexuales, durante las sesiones. ¡De todo ha pasado, chequen el anecdotario compilado en video, se van a divertir mucho!

Pero más allá de lo viral y lo divertido, la ya inevitable invasión de nuestra intimida ha descubierto otra realidad, muy íntima y muy de la privacidad de los hogares, y es la violencia doméstica o intrafamiliar.

¿Cómo olvidar la historia de la maestra que nos estremeció a todos? Quien mientras daba su clase, y ante todos sus alumnos, fue agredida por su pareja, situación que nos hizo sentir enojo a todos y que después cobró fuerza cuando se supo que el agresor era un panista del Estado de México. En este caso, la develación de la intimidad, ayudó a una mujer a ser apoyada ante una situación de violencia, algo que quizá no hubiese sucedido si la clase no hubiese sido grabada y expuesta por los alumnos.

Pero también en casos como el de nuestra clase masiva, nos exponemos a ser agredidos audiovisualmente. Y lo más preocupante es que no haya ni leyes, ni garantías de que los niños y jóvenes no estarán expuestos a esos hackeos.

En fin, cuéntennos cual fue su mayor oso en una video llamada, y por favor, por el bien de todos, conéctese vestido, sí, también de la cintura para abajo, no sea….

¡Ups! ¿Lo dije o lo pensé?