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PERIODISMO INDEPENDIENTE

Cuba: el filo de sus dilemas

Marcaje Personal

Julián Andrade, escritor, periodista y fundador de El Bastión de Papel

@JandradeJ @ElBastiondeP

Las presiones por el Covid-19, el desabasto de medicamentos, falta de luz eléctrica, la dificultad de conseguir alimentos y las restricciones en las libertades hicieron crisis en Cuba.

La gente salió a las calles y la policía la reprimió. Un libreto que ya conocíamos, pero con un añadido: los cubanos están perdiendo el miedo al régimen y ahí puede provenir un cambio.

El presidente Miguel Díaz-Canel está interpretado lo que ocurre, bajo los estándares de análisis anticuados, que si bien explican parte de lo que acontece, no se ocupan de los temas centrales del descontento.

Es probable que muchas de las carencias que enfrenta la Isla sean producto  del embargo estadounidense y de las restricciones que implantó, de nueva cuenta, Donald Trump, pero hay otra parte, no menos importante, que proviene del desencanto, de la ruptura de las conexiones de los ciudadanos con la burocracia.

El desencanto cubano con su revolución,  con su élite, pero sobre todo con la ausencia de libertades, es algo irreversible, aunque los puertos de llegada sean inciertos. Los esfuerzos desesperados por mantener un régimen que no es funcional, han creado una situación triste, donde los horizontes de mejoría se ven lejanos o imposibles.

El sistema cubano no es estático y mucho menos hegemónico. Hay diagnósticos diversos dentro del grupo en el poder y la oposición, más allá de las presiones a las que es sometida, resiste y actúa, a su manera y con los límites de los posible.

Hace años que se hacen augurios sobre el derrumbe del castrismo, pero hasta ahora han fracasado, quizá porque nadie se siente con la fuerza suficiente para enfrentar una tarea de reconstrucción que se puede demorar por décadas. 

¿Será el verano de los cubanos? ¿Alcanzarán las movilizaciones un punto de no retorno, como ocurrió hace décadas en Europa del este? ¿Cómo actuará Díaz-Canel ante señales mixtas? ¿Estamos en las vísperas de la liberación o de la descomposición?

Las protestas, después de todo, son un arma de doble filo. Pueden servir para empujar la transición a la democracia en el mediano plazo, pero al mismo tiempo pueden significar el pretexto para la implantación de medidas aún más duras en el corto plazo.

Ojalá que el dilema en el que se encuentran, sepan resolverlo con inteligencia y pensando en el bien común. Lo último que se debe desear, es una escalada violenta entre los propios cubanos.

Escribió alguna vez Manuel Vázquez Montalbán que Fidel, como un titán, sostenía el cielo atormentado de La Habana. El titán murió hace tiempo, y la tormenta que viene puede ser incontrolable, con todo lo que ello implica.