CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

¿Lo dije o lo pensé?

Nery Anaya, periodista y emprendedora

@NeryAnaya

Y entonces -¿qué te inspira en la vida?- Me pregunta mi maestro de inglés y yo me quedo pensando tan solo por unos segundos y sin dudar contesto: “la vida”, el día a día, el ser humano y todas sus inconsistencias, incoherencias e incongruencias.  Porque así mi fuente de inspiración es inagotable. Sé que me van a apoyar, pues ninguna especie jamás será tan complicada como la existencia humana.

Y es que cómo no ser la más incoherente de las especies si cuando se supone que somos los pensantes, los de la lógica, los de la glándula pineal desarrollada que nos hace razonar y nos separa del resto de los especies y eso lejos de hacernos invencibles ante todo, nos ha hecho destructivos, peor aún, auto destructivos.

Darwin en la evolución de las especies habla de la selección natural y cómo todas las formas de vida que habitan en el planeta evolucionan ante los cambios, se fortalecen, se adaptan y sobreviven, y sólo las especies más fuertes y adaptadas sobreviven, y también de cada especie sobrevivirán los mejor dotados, los especímenes más fuertes y evolucionados. Así que los grandes cambios también buscan sacar los mejor de cada estilo de vida que habida el planeta.

Pero no, de todas las especies, el que pareciera menos adaptado es el ser humano, pues a pesar de los años de evolución, el desarrollo tecnológico y la ciencia, la humanidad en general sigue siendo una especie en peligro de extinción y víctima de sí mismo, la audacia, picardía e “inteligencia” humana no parece poder ponernos a salvo de nosotros mismos.

Basta ver las playas en estas vacaciones de semana santa, las plazas, los comercios, la gente en la calle. En ciudades como la grandiosa y cosmopolita CDMX aún hiper poblada y con la cantidad de turistas que nos visitan en esta época, aún mantiene las reglas sociales en casi todos los espacios públicos abiertos y cerrados. ¡Claro! Siempre habrá excepciones, pero son las menos tratándose de una sociedad de más de 10 millones de habitantes.

Pero las playas ¡lectores! ¿ya las vieron? Rebosantes de gente bailando, nadando, comiendo y bebiendo en todos y cada uno de los destinos turísticos de México y evidentemente sin cubrebocas y mucho menos guardando la distancia. El agua es agente transmisor, sobre todo en las temperaturas costeras y además con la gran cantidad de microrganismos que se comparten a través de los fluidos corporales que las personas dejan en grandes cantidades en la misma agua del mar, ya de por si eso es un riesgo.

Eso sí, les preguntan si no les da miedo el virus, qué opinan de las medidas y de que tienen que seguirlas, del virus en general y las respuestas dan pena ajena. Sí mi gente, no importa si son los turistas estadounidenses en Cancún o los jarochos en sus playas, todos saben que está mal no seguir las medidas, pero no las siguen; todos saben que hay que usar el cubre bocas pero no la usan; todos saben que hay que guardar la distancia pero se abrazan, besan y tocan al bailar. Todos reconocen que están mal, pero se justifican con cosas como “también hay que descansar ya llevamos mucho tiempo encerrados”, “también el descanso y relajarse es necesario para relajarse” y una que me causó mucha risa es que “el cuerpo y el alma necesitan vacaciones”.

En el fondo, yo no sé cuales son las causas que nos hacen ser tan suicidas como especie, pues no es un mal de México mi país, es un tema de España en donde surgió el “turismo de copas” o “turismo de bares”, en Estados Unidos donde los Springbreackers han saturado las playas de Florida, etcétera, etcétera, etcétera, y es que pareciera que lo más importante es divertirse, dejar el encierro, volver con urgencia al mundo como antes, desconociendo que el ahora y el mañana ya no son el ayer nunca más, y que el futuro de cada uno, sólo dependeré de que tanto resista a esta nueva manera de vivir sobre el planeta tierra y a la que no terminaremos de adaptarnos hasta que se haya cumplido una década de este nuevo tiempo.

Yo por eso digo que somos incongruentes, porque no queremos enfermar y nos quejamos de muchas cosas, pero en pro de nuestra libertad, felicidad y diversión, rompemos todas las leyes, reglas y literal nos vale, pero esperamos que alguien o “el gobierno” nos resuelva todo antes de que nos suceda algo. Y si nos sucede, “pues ya ni modo”, “así soy y qué”, una frase más humana que ninguna.

Por eso pienso que parte de la selección natural incluye la intuición y la determinación, como herramientas de supervivencia de quienes sean capaces de no caer ante la tentación del gozo y la relajación, pues esas también son pruebas de gran fortaleza.

¿Usted ya la pasó o también está reprobado?

¡Ups! ¿Lo dije o lo pensé?