CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Canela Fina

Rubén Cortés, escritor y periodista

@ruben_cortes

Marxistas de Jabugo y Ribera del Duero (Arkonada, Mendieta..) desquitan sus asesorías vendiendo a la 4T espejitos leninistas de la clase media “ambigua y traicionera”, y provocan que el presidente desentierre su peor error desde la toma de Reforma en 2006.

Al criticar a la clase media por su “actitud egoísta y aspiracionista de salir adelante”, el presidente se regresa tres lustros en su historia política, cuando la clase media lo hizo perder la presidencia en la flor de su mejor momento político: con apenas 53 años.

Porque, en el plebiscito a su gestión que fueron las recientes elecciones intermedias, el presidente obtuvo 16 millones de votos, que son casi los mismos con los que perdió en 2006 y en 2012, porque son sus votos cautivos desde hace 15 años: no varía.

Ganó en 2018 con 30 millones: se le agregaron 15 millones de la clase media que antes lo veía como “un peligro para México”. A esa clase que le dio el poder, la llama hipócrita a diario: “Vota en contra, pero va a la iglesia luego para dejar el marcador en ceros”.

Estos son los números que muestran que, sin 15 millones de votos de la clase media, este grupo político que hoy gobierna seguiría viviendo de la USAID que hoy critica, fideicomisos que eliminó, órganos autónomos que cancela, y del turismo revolucionario:

— En 2006: obtuvo 14 millones 756 mil 350 votos

–En 2012: obtuvo 15 millones 848 mil 827

–En 2018: obtuvo 30 millones 113 mil 483

–En las intermedias de 2021: obtuvo 16 millones de votos.

Que no jueguen, hombre: eso es lo que tienen: de 14 a 16 millones de votos. Sin los votos de la clase media aspiracionista, traicionera, egoísta, que va a la iglesia… seguirían gastando suelas en marchas callejeras que hoy reprimen porque son “conservadoras”.

Sin embargo, aunque el alegato ideológico leninista concluya que “la clase media es traicionera y olvida quien la sacó de pobre”, la verdad es que la clase media (o “pequeña burguesía”, como le llama el marxismo) es una clase cándida y fácil de engañar.

Al menos en México y por el actual presidente, quien la hizo olvidar que era “un peligro para México” con aquello de su “República Amorosa” y su discurso de “es hora de reconciliarnos, de manera sincera, de corazón, para lograr el renacimiento de México”.

Le creyeron, lo hicieron ganar con 15 millones de votos y al día siguiente les dijo camajanes, conservadores, hipócritas, ingratos, minoría rapaz, paleros, pandilla de rufianes, parte del bandidaje, perversos, pirrurris, señoritingos, sepulcros blanqueados…

Pero es una clase a la que conoce bien. Mañana vuelve a tenderle su mano franca.

Y hasta vuelve a votar por él.