CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Censura electoral vs censura empresarial

Mancha Humana

Julio Pérez de León

@Vago_estepario

Y a final de cuentas el presidente del INE, Lorenzo Córdova, salió a dar una explicación no pedida en su cuenta de Twitter para “aclarar” que no se le censurará al Ejecutivo Federal en sus conferencias mañaneras, pero que, se procederá a partir del 4 abril, igual que en el proceso electoral 2020, cuando se suspendieron las transmisiones íntegras de las conferencias en los estados donde hubo elecciones.

El detallito es que en todo el país habrá elecciones el próximo 6 de julio, y al considerarse que, las conferencias matutinas de Andrés Manuel López Obrador, destacan los logros de su administración, y ello es, promoción de su gobierno, se trata entonces propaganda gubernamental.

El garlito de la legislación electoral, es que la propaganda gubernamental se tiene que interrumpir desde que arrancan las campañas hasta que culmina la jornada electoral, la comunicación gubernamental queda inhibida en cualesquiera de sus modalidades, incluyendo informes de gobierno de ediles, gobernadores y de actividades de los legisladores, y se confronta con la estrategia comunicativa del presidente que desde sus años de jefe de gobierno acostumbró.

El tema central es que mientras las televisoras, estaciones de radio y portales de internet deberían dejar de transmitir las conferencias y dedicarse a hacer sus respectivas notas sobre el evento; el Centro de Producción de Programas Informativos y Especiales (Cepropie) que se encarga de transmitir la imagen presidencial, así como el portal de la Presidencia deberán hacer lo mismo, lo cual se verá en abril.

A las dificultades del control de transmisiones y contenidos, además de las polémicas y griterío que generan, se le debe agregar los espacios en las redes sociales si procederán, previo convenio con las autoridades electorales, a cerrar temporal las cuentas de la clase política para evitar la propaganda gubernamental. En calidad de mientras ya es conocida la técnica de llamados bots que se encargan de reproducir a mansalva comentarios favorables y en contra, de cualquier situación.

Otra vertiente es que tanto diputados como senadores se mantienen en deuda con la nula legislación en la materia, no se trata de censurar o coartar la libertad de expresión, sino de crear y regular las condiciones propicias para que las autoridades puedan informar sin caer en la tentación de desprestigiar a los opositores ni vanagloriarse de sus obras.

En caso de que los altos directivos de las redes sociales actúen motu proprio como en el caso del presidente estadounidense, la censura es inminentemente empresarial, cobijada en que el mandatario impulsa o promueve la violencia, y aquí cae el asunto legislativo más peliagudo, ¿en qué momento, la responsabilidad del emisor en estos casos, debe ser sancionada más que censura?