CITA TEXTUAL

PERIODISMO INDEPENDIENTE

Algunas reflexiones: Entre la nostalgia y Los Moomin

Andanzas

Karina Coss, periodista y co-fundador de Think Of Finland

Twitter: @_Kaarrina @ThinkOfFinland

Quizá tú y yo compartamos memorias, si eres parte de ésta, mi generación millenial, puede que tengamos en común el recuerdo de encontrarnos por Canal Once esta caricatura donde los protagonistas eran unos seres con apariencia de hipopótamos, se llamaban “Los Moomin”.

Los Moomin son una adaptación de los libros clásicos de la escritora e ilustradora finlandesa Tove Jansson, que, dicho sea de paso, no son hipopótamos, sino una familia de trolles que viven en un valle donde reina la tranquilidad. 

Esta semana me los recordaron. En una conversación con una finlandesa que vive en México, saltó a la mesa el tema, nuestra simpática amiga soltó con una especie de decepción, una curiosa y decidida aseveración: “Prefiero vivir en México, Finlandia es como Moominlandia”

Caricatura “Los Moomin”.

No era una queja hacia el país de donde es originaria, aunque sí un guiño a lo grato que resultó para ella haberse decidido a migrar a México hace más de una década. 

Cuando dice que Finlandia es como Moominlandia se refiere a que “no pasa nada”. No parece extrañar la imperante tranquilidad de vivir en poblados silenciosos donde la gente no saluda en la calle; prefiere el ajetreo, los colores, las sonrisas de extraños y el caos de la Ciudad de México.

Me hizo reflexionar. Vivir en Finlandia como migrante te hace sentir, a veces, invisible. Aunque para alguien como yo eso fue un placentero descubrimiento, entiendo que cuando un alma aventurera se enfrenta a la imponente paz de Finlandia, puede llegar el hastío.

Sí, estar en Finlandia es como vivir en Moominlandia, el aire limpio, las caminatas por los bosques, la indiferencia del que pasa a tu lado, la sutil aversión de tu compañero de autobús cuando siente tu proximidad, son detalles que por muy pequeños, impactan en la cotidianidad.

Nuestra referida amiga finlandesa dice amar muchas cosas de México. Y no, no se queja del país que la vio nacer, pero a México le ama por vibrante, contrastante, emocionante.

Y sí, como mexicana creo que todo ello es cierto. La otra tarde en un paseo por bicicleta, otra mujer que nos escuchó hablar en español entabló conversación con nosotros, “viví en Puebla y si pudiera, me quedaría para siempre en México”, nos compartió emocionada.

Esas amorosas perspectivas de mi país me hicieron pensar.

Puedo confirmar que los sentimientos de nacionalidad o identidad se intensifican cuando estás lejos. Lejos de tu tierra pones a prueba mucho de lo que dabas por certezas y eso te hace añorar lo que dejaste atrás.

Y es que, como algunos expertos ya han dicho, los seres humanos nos constituimos a partir de nuestro idioma y cultura natal y siendo así, quienes migramos enfrentamos el reto de encontrarnos, lejos de nuestros puntos de referencia, lejos de nuestras redes de apoyo, lejos de sea lo que sea que ya hayamos construido antes.

Por otro lado, también puedo confirmar que hay emoción en resolver nuevas misiones, moverte, sacudirte, crecer, aprender o sentarte simplemente a contemplar lo pequeños que somos ante el mundo. Al final de eso se trata la vida en cualquier parte del planeta, de ir soltando los miedos en el camino.