CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

A quién se culpará de la violencia de género después de 2024


Enrique Serna

Twitter: @esernamx https://www.facebook.com/esernamx

La violencia de género es todavía una de las piedras en el zapato de la cuatro te, que si bien se argumenta es fruto de los dislates gubernamentales de las administraciones pasadas, hoy por hoy no se ve la luz al final del túnel, y para ser honesto, creo que no se verá en los próximos cuatro años; será uno de los reclamos que acompañe el devenir de estos gobiernos autonombrados; humanista, en el caso federal, y de derechos, según reza el slogan Sheinbaumpardista.

Pese a los retóricos deslindes y acusaciones oficiales la realidad es tangible y contundente para casi todo el país, en las llamadas entidades del interior de la República la cosa no es diferente aunque sus gobiernos hayan emanado de la oposición, y no tendría que serlo; ellos tampoco pueden librarse de los fantasmas que acechan a sus partidos.

Según el Semáforo Delictivo, durante lo que va del segundo semestre de 2020 el delito de feminicidio se ha mantenido ligeramente por encima de la media establecida en 71 casos y mucho más arriba de la meta esperada de 53 asesinatos. En octubre fue el Estado de México donde más mujeres perecieron a manos de sus agresores, sumaron 14; le siguieron Jalisco, con 8; Nuevo León, con 7 y Ciudad de México, con 5.

Lo que no se ha entendido, desde esta perspectiva, es que la problemática no es cuestión de cifras sino de vidas. No es lo mismo que una familia sufra el hurto de su auto a que padezca la muerte de una de sus integrantes, la pérdida para nada se compara. No se puede argumentar “ir requetebien” si día con día desaparecen niñas, jovencitas o mujeres adultas y de los culpables no se sepa nada; peor aún es minimizar el descontento que eso genera en la mayoría de la sociedad y tomarlo como una conjura golpista y opositora.

Ayer, se conmemoró el Día Internacional para la eliminación de la violencia contra la mujer, en cuyo marco se realizaron las ya acostumbradas manifestaciones feministas con tintes violentos que poco ayudan, precisamente, a erradicar la violencia contra las mujeres; por el contrario generan cierto rechazo de varios, entre ellos los encargados de ofrecerles seguridad, es decir, las autoridades.

En su ánimo de aparecer como el gobierno más criticado se elimina cualquier expresión en su contra, y menos si se realiza de forma enérgica pues puede considerarse como una falta de respeto a la investidura presidencial y en consecuencia no se les hará caso, como hasta ahora que se redujeron los recursos para enfrentar la violencia de género.

La tibieza de este gobierno en este rubro es un reto para la siguiente administración, no en términos de acción sino de retórica; a quién echarán la culpa, ¿a la administración anterior?