CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Viernes Lúdico

Roberto Mendoza

@SoyRoMendoza

Quiero decirle antes de que comience a leer que este escrito contiene spoilers.

Entre los directores españoles contemporáneos destaca siempre Alex de la Iglesia. Ya en los 90 hacia cosas inéditas, inteligentes y creativas en el rancio cine español donde el único referente era Pedro Almodóvar.

El Día de la Bestia es una profunda crítica a la naciente televisión real en el mundo, además era una nueva forma de pensar que se podía combatir el mal, siendo malvado. Con héroes que no podían ser héroes para la idea que se tenía en los 90 sobre ese tipo de personajes y un final ambiguo. La película es una referencia del cine mundial.

Alex siguió sorprendiendo con filmes como Perdita Durango, rodada en México, un genial alegato sobre la pérdida y la locura, muy interesante; que decir de Oxford Murders una gran película rodada con todo el presupuesto de Hollywood donde Elijah Wood hace una gran mancuerna con John Hurt.

Además De la Iglesia está abierto a experiencias por demás locas y extrañas, al menos, creo, para un cineasta, como la destrucción de su corto Una vez en la vida que fue producido por American Express y proyectado una sola vez para inmediatamente después ser destruido por su propio director.

Por eso, cuando supe que haría una serie de terror, la verdad es que la vi con muchas expectativas. 30 monedas tienen muchas cosas excelentes, es una continuación de El Día de la Bestia, porque el mal se combate a través del propio mal. Vale la pena porque es una serie llena de un terror medieval en pleno siglo 21, por momentos muy bien logrado. Durante los dos primeros capítulos confieso que me sacó unos buenos sustos y llevó mi imaginación a las pláticas que tenían mis abuelos en las noches sin televisión, ni internet, a veces sin luz eléctrica en un pueblito de Guanajuato muy parecido a donde se filmó la serie.

Otro detalle sumamente destacable es la brutal secuencia de inicio, donde se ve, mientras se leen los créditos de la serie, la Crucifixión de Cristo; con un realismo que recuerda a la cinta de Mel Gibson La Pasión de Cristo, pero más fiel a las historias de la tradición española, la pura secuencia, que da inicio a cada capítulo, vale la pena verlos todos, sólo por esa secuencia.

Destaca si, Megan Montaner guapísima, las mejores escenas de la serie son donde ella está desnuda o teniendo sexo, un guiño característico de Alex, que vuelve a subir el tono, como en Perdita Durango. Destaco también el atrevimiento que tuvo De la Iglesia, como buen Grinch, igual que en El Día de la Bestía, su serie arruinó la navidad, entre otras muchas cosas, en España.

Tristemente la historia se cae casi a la mitad del segundo capítulo, primero hay que decirlo reunir las 30 monedas que le pagaron a Judas Iscariote, porque dan poder y con ellas se puede controlar a la iglesia, en este momento es de, cuando menos, humor involuntario, la iglesia católica está, en el mundo, en crisis y pensar que se puede controlar el mundo porque se controla la iglesia nadie puede creerlo. Si el guión hubiera pretendido que con las 30 monedas se podrían hacer con el control de Google o de Facebook o de ambas, bueno ya les creería un poco más.

Es verdad que hay algunas ideas interesantes como la de pasar a una realidad alterna a través de los espejos, pero se cae la idea cuando se usan como portales entre espacios de nuestra misma realidad, la idea de la bruja es buena, pero una sólo bruja y vieja…mmm… habiendo tantas mujeres en el mundo.

Los efectos especiales son más o menos buenos, pero también caen en el ridículo, de repente parecen salidos de un manga, aunque la crítica española quiera ver a Lovecraft, yo veo un manga mal hecho. El mejor actor de la serie es el italiano Cosimo Fusco, el único de nivel internacional en la serie, famoso por salir en la serie de comedia Friends; queda desperdiciado. Él y otros personajes se desperdician pues no van a ningún lado, aunque en la serie brillan por su actuación, como Antonio muy bien interpretado por Javier Bódalo o Carmen interpretada por Carmen Machi, que realmente es excepcional, pero sus personajes no terminan en nada y se desperdicia a los actores.

En general la serie es muy buena en el primer capítulo, el segundo es bueno y ya, los demás hay que verlos sólo por la curiosidad de saber cómo termina la historia el director. Lo malo es que la termina mal.