CITA TEXTUAL

Periodismo Independiente

Desesperación vs Resistencia: la cultura de la vacunación en México y en Estados Unidos

Andanzas

Karina Coss, periodista y co-fundadora de @ThinkOfFinland

@_Kaarrina

Mientras esperaba en la fila de migración escuché la conversación de dos jóvenes mexicanos. No rebasaban los 30 años, hacían escala en Dallas rumbo a Miami, se quejaban de la ruta y bromeaban sobre los efectos colaterales de pagar vuelos baratos.

De todos modos, prefiero hacerlo en Estados Unidos, no confío en el gobierno mexicano-, dijo uno de los dos. 

Su charla versaba sobre la campaña de vacunación contra el covid19, su descontento no descansaba en lo tardado que sería recibir sus dosis, discutían más bien sobre esas versiones que hablan de inyecciones con agua o de que de un frasco para 6 aplicaciones se exprime hasta una séptima.

Yo me encontraba de camino a Nevada, el objetivo era el mismo. Terminé en esa fila más por suerte que otra cosa, sin embargo, este viaje me hizo pensar en una más de las tantas paradojas que definen las realidades de la gente dividida por el Río Bravo. 

Es junio de 2021 y en México se contabilizan poco más de 16 millones de personas vacunadas con esquema completo. La tasa de vacunación es más bien baja y deja al descubierto la dependencia que tenemos hacia otras economías para contar con insumos y recursos que son cuestión de vida o muerte.

También es cierto que no nos va tan mal, el suministro es constante, sin embargo, la complejidad logística que implica vacunar a una población como la mexicana parece ser un factor determinante en la ecuación.

Con todo ello o por todo ello, los anuncios de las jornadas de inmunización provocan entre los mexicanos una suerte de ilusión.

Formalizar tu cita a la vacuna en tu alcaldía o municipio es como inscribirte para ganar un premio. La cultura de la vacunación en México es afortunada y contrasta con la estadunidense.

En los Estados Unidos, un buen número de norteamericanos dice abiertamente que no quiere vacunarse, las razones caen en lo absurdo y risible: desde el miedo a ser esterilizados sin consentimiento hasta la teoría conspirativa más común que les lleva a creer que les serán implantados chips microscópicos capaces de controlarlos remotamente.

Esa resistencia de sus ciudadanos abona a su vasta y envidiable oferta de dosis anticovid. Ya hablábamos en este mismo espacio del turismo de vacunas y las curiosas ofertas de algunas ciudades de la Unión Americana para impactar positivamente en su economía. 

Ante ese panorama, decidí pues aprovechar la oportunidad de un viaje express a Las Vegas para buscar mi vacuna. Debo decir que, contrario a los protagonistas de nuestra referida charla, las jornadas de vacunación en mi país no me provocan desconfianza, sin embargo, la facilidad con la que pude obtener la unidosis de la Johnson en Johnson en Nevada me dejó un sabor extrañamente grato.

Las versiones de lo eficiente que resulta vacunarte como turista en Estados Unidos fueron ciertas. Acudí sin cita a un supermercado en donde, tras llenar un formulario, me invitaron a un cuarto donde recibí la inyección y mi carnet. No había nadie más esperando turno.

Me obsequiaron estampas adhesivas como “souvenirs de mi vacunación” y de camino a la salida me invitaron a hacer válido un 25 por ciento de descuento en mis compras por haber hecho el esfuerzo por inmunizarme. 

Me encontré con una amiga al día siguiente para desayunar. Su acompañante no daba crédito a que la gente viaje para vacunarse. Me confesó que él no se había vacunado, le pregunté su razón: No confío en el gobierno, dijo convencido. 

La ironía. 

Recordé al par de jóvenes que en el aeropuerto decían exactamente la misma frase tras decidirse a viajar para recibir una vacuna. La desconfianza en su gobierno les hizo tomar un vuelo a Estados Unidos, mientras un americano se resiste a ser inmunizado por la misma razón: desconfianza hacia la gente en el poder, por una u otra razón, la idea de comprometer su salud o su libertad, de acuerdo a sus respectivos esquemas culturales. Qué impactante pues, reafirmar que en este mundo hay quien puede dar por sentado lo que para otros es un privilegio por el que hay que esperar.

En fin, si me permiten un último pensamiento, me resulta curioso cómo la infodemia se ha convertido en uno de los desafíos más difíciles de vencer en estas épocas pandémicas, mientras las leyendas urbanas o la desesperación arrastran a algunos a otros países para vacunarse, a otros les gana el temor a que las más locas teorías de la conspiración se hagan realidad, curioso pues, temer al control de tu privacidad cuando lees estas teorías desde unas de las más poderosas herramientas de control ideológico en nuestros tiempos: la internet.

Foto: Karina Coss